lunes, 30 de noviembre de 2015

587

Hey, hay veces que las cosas dan giros bruscos, brusquisimos. Y sorprendente no te hacen daño, más bien lo contrario, como un nudo que se deshace, una tormenta que al pasar deja un paisaje empapado y brillante. Hay cosas que pasan y al pasar, te desarman de una forma limpia y sin arañazos ni heridas. Y así está bien.
Quizás este sentimiento me dure lo que tarde en dormirme pero me siento calmada, un poco más en paz. Porque hoy por hoy he ganado un amigo, y cada vez tengo más material con el que construir mi refugio.
Unas manos suaves, una voz que susurra que no me voy a morir, un abrazo esporádico, charlas nocturnas, besos de una madre, placajes de un equipo, risas de mis hermanos... Remedios temporales que debo aprovechar al máximo.
Galeno, estoy rodeada de gente maravillosa. Por favor, dame fuerzas para al menos, poder ayudarles. Aunque mi mundo se esté viniendo abajo. Aunque me quiera morir cuando se pone el sol y todos se van.
No tengas miedo de pedir ayuda. No seas boba corazón. Mis últimos pensamientos del día van para todos vosotros. Gracias.

domingo, 29 de noviembre de 2015

586

A veces siento que las cosas que me propongo son como querer detener la salida del sol. Las expriencias terrenales se me antojan una recuerdo borroso del que sólo puedo sacar impresiones. Ahora que se que necesito el contacto de las personas para tranquilizarme, me siento más débil que nunca. Vulnerable. Quizás debería parar y apagar.
No me voy a morir.

sábado, 28 de noviembre de 2015

585

Hoy he descubierto que hay manos que tienen poderes mágicos. Que amansan a los demonios de mi cabeza y que me da miedo soltarlas. Jamás pensé que el contacto con otra persona fuera a detener mi mundo, ese que se mueve tan frenéticamente. Cuando cogi su mano las voces de mi cabeza se callaron, y en seguida supe que había encontrado una medicina mejor que los ansiolíticos y los antidepresivos juntos. Las manos y la mirada tranquilizadora de una persona que lo más probable es que sea mi nuevo amuleto. Quiero más tardes de viernes donde poder callar las voces de mi cabeza solo con tocar sus manos.
Aunque creerá que estoy loca. Que en realidad es así.

Las manos, mi sustitutivo de orfidal. Quién lo iba a decir eh.

lunes, 23 de noviembre de 2015

584

Estoy llena de miedo. Creo que me estoy volviendo como tú. Jamás desee tal cosa.
Demasiada información que procesar en muy poco tiempo. Voy a estallar.

Deja de pensar ya, te estás consumiendo.


jueves, 19 de noviembre de 2015

583

En vez de ir al psicólogo debería jugar al rugby las 24h del día.

martes, 17 de noviembre de 2015

582

Que me maten y me entierren ya. No lo soporto, no puedo vivir con esta tristeza, no quiero seguir triste, pero no quiero falsa felicidad, estoy harta de la felicidad superficial, de la conformidad, del estar bien solo por no estar mal. Parece que estamos obligados a ser felices. No soporto la tristeza pero aun menos soporto reírme sin ganas, estar con gente que no quiero, hacer cosas que no me llenan...
Quiero dormir eternamente, bajo las sabanas, donde nadie ni nada puede hacerme sentir cosas que realmente no siento. Donde este solo yo y lo único auténtico que me queda, mi tristeza y mis ideas elevadas que se me escapan a cada suspiro que doy.

domingo, 15 de noviembre de 2015

581


Hoy por primera vez en la semana, me he reído. No sonreído absurdamente o soltado una carcajada fácil. Me he reído hasta partirme por la mitad. Risas que hacen temblar las paredes. De las que estallan.
Quizás ha sido el plato de arroz.
Quizás ha sido la agenda nueva y un te de canela.
O quizás simplemente fue el rugby. Que de nuevo me salva la vida.
O más bien ha decidido perdonármela en este sábado incierto. Ha pasado curiosamente rápido, y eso empezaba a echarlo de menos.
La soledad me sienta mal, por mucho que tu lo digas corazón.
Mañana será otro día del que no esperar nada. A ver qué nubes me acechan.

viernes, 13 de noviembre de 2015

580

Últimamente siento la necesidad de escribir aquí todos los días. Quiero dejar constancia de todo lo que siento porque yo misma no doy crédito de ello. A veces me aterra y otras me calma. Y luego lo leo todo y es como ver una película de miedo una y otra vez. Hay a quienes les gustan las películas de miedo. De locos está lleno el mundo.

Mi película de terror de ahora es la de comer. No entiendo muy bien que parte de mi cabeza se ha roto para que yo rechace/evite/deteste la hora de comer. Me da angustia. No me apetece, estoy llena de tristeza, no cabe ni una galleta.
La sensación de que me va a explotar el pecho de la presión que siento cada vez que me preguntan que qué quiero de comer no la había sentido nunca.
Vivo en una familia dada al buen comer. Es imposible no comer en esta casa si estas acompañada. Y eso me da más ansiedad, porque me veo obligada a comer, a fingir que estoy contenta comiendo, que la comida me gusta y me apetece un montón. Cuando en realidad solo pienso en cómo podría deshacerme de ella sin que pase por mi boca.
No se qué pensar. Me decepciono a mi misma. Pero mi estómago se cierra en banda y mi corazón empieza a latir más fuerte de lo normal. Ojalá la tierra me tragara en esos momentos. En esos momentos desearía estar bajo el edredón, y dormir y seguir alimentando al monstruo. Que como he dicho, se alimenta de una tristeza que nunca se me agota. Tengo la barriga llena de tristeza y eso mi cabeza no lo entiende.
Por suerte o por desgracia últimamente no me domina la cabeza, por mucho que esta se pelee a muerte contra el resto de mi cuerpo.
A ver si me cambian la bombilla o me apago ya del todo.

jueves, 12 de noviembre de 2015

579


No saber amar no significa estar vacío. Hoy he aprendido eso.
No saber amar significa a veces amar demasiado. Amar mal, amar insanamente. Amar a las personas equivocadas y no amar a las que debes. No saber amar implica que se te vaya de las manos. Y que de pronto vuelva y te embista. Amar mal es no filtrar, el exceso por vocación o la carencia por miedo. Yo siempre he dicho que estoy enamorada del amor, pero que yo no se amar. Y creo que es la única afirmación que ha sido cierta todos y cada uno de los días de mi vida.
Resulta que parte de mi es sempiterna.
A fin de cuentas, por muy definido que esté el término 'amor' nadie sabe explicar de qué se trata. Creo que cada uno le da un significado en consecuencia de su experiencia. Y por mi experiencia, el amar alberga algo incontrolable.
No creo que haya nadie vacío, sin amor, es algo con lo que todos nacemos. Conforme crecemos y maduramos elegimos como dosificarlo; o no dosificarlo; o guardárnoslo hasta morir con él; o darlo todo de golpe en un disparo esperando que nos vengan a devolver la bala.
Es paradójico que se pueda jugar con algo tan incontrolable como el amor. Un juguete que nos es dado desde que nacemos y que puede quitarnos la vida desde el momento en que somos conscientes de que lo tenemos. Nadie nos enseña a amar. Porque tampoco hay un manual. Creo que pocas personas saben amar bien.
Yo imagino que amar bien es regar todos los días un poquito todo lo que nos rodea, para que crezca. No ahogar de amor algo en concreto y olvidarnos de otra cosa. En realidad yo no creo que ese amor exista, pero hay tantísimas personas en el mundo que por estadística alguna, debe haber que haya alcanzado ese estado de gracia. Y esté donde esté, la envidio sobremanera. Amar sabiamente debe sentar bien; pero qué le voy a hacer, yo no se amar, y no espero aprender nunca.

Teoría romántica.


martes, 10 de noviembre de 2015

578

"De un tiempo a esta parte sufro
de constantes altibajos emocionales debido a,
o en consecuencia de, (no estoy segura)
una enorme y repentina desmotivación
que está repercutiendo gravemente
en mis estudios y vida social."
.
.
.

577

Se me tensa la mandíbula.
Se me encoje el pecho y la garganta.
Mi estómago es un saco lleno de nada que no para de gritarme 'no, no quiero, déjame'.
Y mi cabeza le responde 'lo se, yo tampoco quiero'.
Mi corazón dice 'pongámonos en huelga'.
Y todos le siguen a ciegas.
Y efectivamente ya ninguno funciona.
Qué me pasa.
He tirado la comida por el retrete.
He odiado cada minuto del entrenamiento.
No he escuchado ni una sola palabra de nadie.
He querido tirar mi bicicleta al arcén y mandar el día al infierno.
Qué me pasa.
Que soy todo odio y miedo y tristeza y asco y apatía.
Y de pronto subo. Y subo. Y subo. Y se me derriten las alas con el sol. Y caigo en picado. Y me estampo contra los rosales.

Don't think you're safe 'cause it's no over.

sábado, 7 de noviembre de 2015

576


Tengo la teoría de que soy un poco masoquista. Porque me aferro a lo que más me hiere, siendo esto lo que más contribuye a mi supervivencia. Es irónico. Lo que no te mata te hace más fuerte y estoy intentando aprender de mis pequeñas muertes. Me gusta aprender a base de hostias contra el suelo. Jamás creí que me gustaría tanto hacerme daño, placar, encapricharme, desencapricharme, desilusionarme, procrastinar, dudar de mí misma una y otra vez. Es sencillamente mi vida, mi autodestrucción. 
Pasar las noches en vela pensando en los por qués de los qués y los cómos, a sabiendas de que estoy desarrollando una enfermedad que me desgasta la memoria, la mirada, el corazón, esa es la esencia de quien soy ahora. Estoy enfermando al acumular sentimientos que se enfrentan y que no declaran ganador, tengo a todos mis enemigos conviviendo conmigo. Y me encanta. Y lo detesto. No me deja comer. No me deja estudiar. No me deja hablar. No me deja hacer nada. Quiero estar muy quietecita en un rincón y ver cómo pasa el tiempo. 
Ojalá supiera dónde va a terminar esto, dónde voy a acabar si sigo así. Puede que no tenga un final feliz. De hecho, estoy cien por cien segura de que no va a tener un final feliz. 
Ya no pido que nadie me rescate, he comprendido que no quiero salir de este camino de subidas y bajadas. Es más emocionante. Es excitante. Cuando el cielo está despejado no me importa respirar; se apreciar una buena brisa, pero no sabría qué hacer entre tanta luz y tanta llanura. Me desquicia más incluso que mi vorágine de problemas. Los grandes cataclismos también te permiten coger aire y hacen que cada respiro merezca más la pena. No estoy hablando desde el valor; no quiero guerra por que sea divertido pelear. Ojalá fuera eso. Al menos habría aprendido a pelear si así fuera. No, en realidad no soy valiente. Solo estoy trastornada y no se distinguir ya lo que duele de lo que no, porque dejo que todo me haga daño, de cualquier forma. Estoy asustada. Cansada. Perdida. Y a veces me levanto, echo a correr y busco darme bien fuerte contra un muro, esperando que eso me haga sentir viva o me reconecte de nuevo.
Hace un tiempo escribí afirmando que había encontrado la paz, una paz fría y acogedora, que me permitía sumergirme en ella sin ahogarme. Creo que ha empezado a cristalizarse y me hallo rodeada de hielo que se mueve violentamente, que me atraviesa. La paz ya no existe, nunca existió, solo aprendí a convivir con la locura. 
Podría afirmar que me encuentro peor que nunca. Ni si quiera se qué hacer al respecto. No se si hay una salida, una alternativa. No se si quiero salir siquiera. Para mí esto es ya rutina. No me imagino de otra manera. Desquiciada dentro de una carcasa de cerámica que apenas expresa. No me mostraré, no creo que sea lo más adecuado. No sabría enfrentarme a la reacción del mundo. No se enfrentarme a mí misma, imagínate que me enfrento al mundo. 

No voy a pedir ayuda esta vez, pero quiero que sepas que las cosas no me van muy bien. Me vengo abajo con todo el artesonado. Se nos hunde el barco.
Trastrorno disociativo.

jueves, 5 de noviembre de 2015

575

Esperanza
Pundonor
Imaginación
Nefelibata

martes, 3 de noviembre de 2015

574


Hoy me dijeron que me alejara del pasado y que viviera en el presente. 
Pero es el pasado quien vive en mi. 
Y a veces me desnuda el alma y me deja en bragas.

domingo, 1 de noviembre de 2015

573

Todos mis sentidos preguntan dónde estas.

Yo estoy encaprichada sabes, de un niño bueno pero tonto y a la vez listo. Demasiado listo. Yo soy un poco boba. Me han dicho que bailo bien, y que me echarán de menos. Pero no se si es cierto. Porque siento que nadie - o casi nadie. - te echa a ti, tanto de menos como yo. Hoy esperaba que fuera una noche de desenfreno, de casi olvidarme de ti.  Pero no puedo. Cuando algo no sale como yo quiero pienso en ti, y en que me dirías. Pero ya casi no recuerdo tu voz. Y eso me aterra. Me aterra porque hago cosas estupidas. Porque tengo el valor de los inconscientes. De los que esperan sin esperar.

Todo el mundo viste hoy de calavera. Y sinceramente, me gustaría saber como es la tuya. Como dijo Miguel Hernández, me gustaría apartar la tierra a dentelladas y besar tu noble calavera. Me gustaría que sucedieran tantas cosas, hacer tantas cosas...

Galeno,  no se si los encaprichamientos son buenos o sanos... no se si tu moriste por uno o si era algo tan profundo como el océano.  Quizás lo pensaste así.  A veces agradezco que no me enseñaras cosas como que la noche no tiene límite, o que se puede vivir sin amor. Yo se que no se puede vivir sin amor. Pero sin embargo yo, vacía que estoy sigo viviendo, y tu, tu tan lleno que estabas, estas muerto. 
Estoy caminando sola por la judería. Y sin embargo sigo esperado que aparezca de pronto; o que pregunte por mi. Y yo lloro mientras camino.  Sin ver muy bien lo que escribo. Hoy le he dicho que hace cinco años que estoy incompleta, que no soy persona y soy medio animal inconsciente que no sabe qué pensar de las personas y qué pensar de sí misma. Me cuesta tanto sobrevivir por mí misma.

Cada vez esto se me va más de las manos. Creo que se lo que estoy haciendo pero en realidad no... en realidad no tengo ni idea. Sólo actuó según lo que pasa. Y las cosas pasan mientras yo sigo resistiendo las embestidas.
Las personas que me cruzo van en pareja sabes, y se hacen fotos con la torre de la mezquita catedral celebrando que son afortunados por ver juntos cosas tan hermosas a unas horas en las que sólo las estrellas están despiertas.

Yo sin embargo lloro. Porque no se tu, pero otras personas están sufriendo sin remedio. Porque lo que tu elegiste voluntariamente hay gente que lo padece sin querer; y es que nadie quiere morirse. ¿Sabes la de veces que me he acostado y despertado pensando en la muerte? ¿Crees que gente como yo, que baila bien, que echarán de menos, debe pensar en esas cosas? 

He de admitir que un poquito de odio si que te tengo. Porque aunque me enseñaste cosas magníficas y conocí  personas maravillosas, sigo sintiéndome inútil sin ti. Y eso lo hiciste terriblemente mal. Abandonar a la gente... qué cosas tienes.

Yo espero haber aprendido de ti muchas cosas y diferenciarme de ti en muchos aspectos. Espero ser como tu y a la vez me aterroriza serlo. Porque, quién quiere morirse lleno de amor, y quien quiere morirse solo. Nadie, en absoluto, y yo la última. 

La soledad me agrada y a la vez me repele. Igual que el alcohol. Ahora me sobra demasiado alcohol. O demasiado encaprichamiento. Quién sabe. Tengo la teoría de que no se amar. Y de qué soy demasiado parecida a ti.

Que dios te bendiga Galeno. O quien sea pero bendito seas porque he aprendido y desaprendido muchas cosas de ti.

Un beso, un abrazo y un te quiero en tu aniversario.
Que vivan los muertos.