lunes, 31 de octubre de 2011

415



Aún huelo el verde del césped y mi mente se pierde en mil recuerdos. Y más tarde, me echo a llorar.
Ya se fue, ya murió. He perdido la viga maestra de mi vida. Me esperan largos y dolorosos meses de silencio y... Nada.


Cuando mi estómago se asiente, me deje de doler la cabeza y las manos dejen de temblarme, escribiré algo más sobre él.

Y hoy ha sido llorar, llorar, y llorar. Y dolor de estómago.