jueves, 24 de mayo de 2012

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¿Qué nos mata y qué nos hace eternos?

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Hoy he vuelto a llorar. Por ti imbécil, por ti. De pronto, a todo el mundo se le ha muerto un mejor amigo hace poco. Es posible. La gente muere constantemente. Pero no tan cerca. No tan de repente, no tan grotescamente. Asincerémonos hoy, no se porqué coño te hicieron misa. No sé por que no hicieron lo que planeamos, contarnos anécdotas, poner una canción preciosa, reírnos un rato de nuestras vidas, recordarte no como un alma que se va al puto reino de dios, si no como alguien demasiado valioso que se nos fue de nuestras  vidas. Te echo de menos en todas las fiestas, cuando suena la música, cuando bebo, cuando bailo, cuando  canto a voces y cuando por las noches estoy en mi casa y no se qué hago aquí. Es tan posible que me estés viendo como que no. Y por eso intento ser fuerte, igual que guardarme en mi corazón todos los días, y sacarte a relucir de vez en cuando. Hemos cambiado en exceso. No pensé que el tiempo fuera a hacernos tanto mal. O tanto bien. No estoy segura. Me he convertido en una persona más sabia. Más meditabunda. Un poco más seria. Pero no más aburrida. Sigo riéndome como antes. Sigo haciendo honor a tu sentido del humor. Aún lo recuerdo. Pero por suerte o por desgracia, lloro en todas las fiestas un poco, por ti. Por que una fiesta no es una verdadera fiesta sin ti. No es justo. Me dicen que todos podemos elegir cuando irnos, pero no es justo que lo decidamos nosotros. Para algo que es incierto en nuestra existencia, de qué nos sirve elegirlo. ¿Porque? ¿Con qué finalidad? ¿A quién hacemos bien? ¿A nosotros?
Me asustaron diciéndome, que quizás algún día vea que ha llegado mi hora y tome yo sola el camino que me corresponde. No. Jamás, me da demasiado miedo morir. Una vez pensé que era la manera y ahora doy gracias a mi cobardía. Pero hoy no es cobardía, hoy es aprecio. Aprecio mi vida. Es más, me gustaría ser inmortal. Ver todo lo que deja detrás de sí la muerte, pienso que la vida es más productiva, más placentera, más bonita y más dulce. No me río de la muerte, por que constantemente está tras de mí, pero intento tomarme la vida un poco como un juego, como hacías tú. Un juego en el que te arriesgas y puedes ganar, o perder e intentarlo de otro modo.

Oh, fue tan divertido hoy. Fue todo tan redondo. Hubo de todo. Me gustan los días en los que hay de todo. De nada sirve una comedia sin lágrimas, ni una tragedia sin risas. Los extremos a vece están bien, pero poco tiempo, o te vuelven loco.

Me está dando el bajón, será mejor que me vaya a dormir, o caeré sobre el escritorio. Buenas noches a todo lo que respira. Buenas noches, estrellas, lunas, polvo y espíritus. Acompañadme durante estos días que va ser difícil avanzar y atravesar los obstáculos. Empújame, viento.