sábado, 15 de noviembre de 2014

555



Llevo desde hace un tiempo con un fuerte nudo en el estómago que se hace más grande conforme más se acerca el final del año. Desde que he empezado a trabajar a destajo, tengo la sensación de que he empeorado como persona y eso me da mucho miedo. Por primera vez en mucho tiempo estoy actuando como una adulta responsable de sus actos y no se si me estoy pasando con la responsabilidad, porque me siento desbordada. Uso mucho esa palabra últimamente. Desbordada. Interpreto desbordada como ese momento en que suceden muchísimas cosas a tu alrededor, atropellándose las unas a las otras, creando un caos incontrolable, tirando muy fuerte de las riendas que creías controlar, y no sabes donde mirar, ni a qué agarrarte, ni dónde situarte, e instintivamente te llevas las manos a la cara y cierras los ojos, mareada y cansada, respirando rápida y profundamente, dejando que todo tome el camino que esté destinado a tomar. Sintiendo por unos instantes que no pasa nada, que está bien que todo se vaya de madre durante un momento, concienciándote de que tendrás que empezar de cero y que eso no es malo. No es malo comenzar de cero y retomar el control paulatinamente. O eso he creído yo siempre. Me he subido a un tren del que no puedo bajarme y va muy rápido. No estoy acostumbrada a este ritmo de vida, pero en parte me gusta tener algo que hacer constantemente, moverme, conocer y aprender, tener sitios a los que ir, temas que investigar y meditar...
Pero, ¿Y las personas? Oh, aqui es donde me aterrorizo. Aqui es donde creo que me he tropezado. Estoy dejando de lado a la gente, me estoy dando cuenta de que cada día me intereso menos por los demás, y cuando caigo en la cuenta me abordan mil preguntas y preocupaciones que si no resuelvo en el momento se me acumulan y me hacen de lastre a la hora de trabajar. Soltar ese lastre de golpe sería tremendamente egoísta, pero es la manera de seguir con mi ritmo y no salir herida. O de ignorar la herida. Creo que estoy empeorando como persona, porque ya no me importan tanto las personas. O por que si me importan, pero ignoro por completo esa responsabilidad para con las personas que yo misma me impongo. Y se crea la bipolaridad. Y me mata de miedo y de pena. Qué sería yo sin las personas. Claro que qué sería yo sin mi acelerado ritmo de vida. No hay balanza para medir esto, porque nadie es más importante que yo, ni yo no soy más importante que nadie.



Quizás tu sabrías que hacer. O no, o quizás tu fueras uno de los atropellados por el tren.

jueves, 13 de noviembre de 2014

554



This is the story of watching a man dying
the subject is unpopular
but i don't feel like lying
when i think of it now i acted like a sinner
i just washed my hands
then i went for my dinner...


Late corazón.  Late. Late late late late late late late late late ¡late!
Bloqued.

lunes, 3 de noviembre de 2014

553


Antes de ayer fue día 1 de noviembre y se cumplían 3 años desde que te fuiste. Llevo semanas esperando con terror este fin de semana, en el que pensaba que o me hundía o me hundía. Había cambiado de mentalidad, tenía pensado plantarle cara a la tristeza e ir a la playa, donde nos reíamos tanto, a lanzar una carta al infinito. Quise restaurar el equilibrio, con una ceremonia algo teatral, a lo romano (que de algo tenía que servirme ir a clase) y purificar así mi espíritu, limpiándolo de tristeza y quedando en paz contigo.
Pero no ha podido ser, no todos pasamos por lo mismo, no todos hemos evolucionado de igual manera, no todo hemos cicatrizado. 
Yo tampoco, no del todo, pero lo prefiero así. No quiero olvidar que hubo un tiempo en el que decirte Te quiero sonaba raro y no me gustaba que me dieras abrazos o besos. Me conformaba con tenerte siempre a mi lado y saber que podía contar contigo para lo que fuera, bueno o malo. 
En definitiva, yo no busco olvidar y superar cada 1 de noviembre, hasta que llegue el día en el que no sienta y no recuerde nada, y sea un día más. Los 1 de noviembre no serán jamás un día más, así me lo he prometido. 
Me duele pensar que he tratado de rellenar cada hueco de estos últimos tres días con tal de no pensar en ello, y me siento un poco culpable por que al final, he rehuido mi responsabilidad para con tu recuerdo. Trataré de corregirlo como buenamente pueda, pero entiende que no quiero hacerme mucho daño, pues me toca pegarle duro al día a día y si me falla el corazón, no podré sacar fuerzas de ninguna parte. Entiéndelo. 

"Pero que no te duela el corazón, que no hay pastilla que alivie"