miércoles, 24 de agosto de 2016

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Soy un siniestro rompecabezas. Cuando por fin creo haberme resuelto, descubro una imagen terrible de mi misma y siento una imperiosa necesidad de romperme en mil pedazos para no ver mi ser lleno de taras y deformaciones.

Tiendo a relacionarme con malas personas porque ello me permite ser mala y no sentirme culpable por ello. Puedo ser egoísta, irónica y cruel sin que al día siguiente quede en mi un atisbo de ello. Las buenas personas no se merecen ser maltratadas y quizás es una forma de limpiarme las impurezas para así poder mostrar mi mejor cara a las personas que quiero de verdad. No se hasta que punto este método es ético. Tampoco se si es útil. Pues ahora mismo, me he llevado a la cama toneladas de maldad y me siento muy pesada. Sucia. Porque no controlé mi consciencia y fui una víctima de mi propia estrategia.
No se si quiero ser quien soy. No estoy segura de que sepa quien soy. Me doy desagradables sorpresas contantemente y quiero creer que mi auténtico yo esta bajo esas toneladas de desorden y caos.

Tengo que elaborar un mejor plan para deshacerme de todos mis demonios. Uno que no contemple la idea de irme con personas malas a gastar balas disparando al cielo para tener el cargador vacío cuando esté con las personas que quiero. Deshacerme del arma.

Siempre me doy segundas oportunidades. De eso va mi vida.