lunes, 30 de noviembre de 2015

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Hey, hay veces que las cosas dan giros bruscos, brusquisimos. Y sorprendente no te hacen daño, más bien lo contrario, como un nudo que se deshace, una tormenta que al pasar deja un paisaje empapado y brillante. Hay cosas que pasan y al pasar, te desarman de una forma limpia y sin arañazos ni heridas. Y así está bien.
Quizás este sentimiento me dure lo que tarde en dormirme pero me siento calmada, un poco más en paz. Porque hoy por hoy he ganado un amigo, y cada vez tengo más material con el que construir mi refugio.
Unas manos suaves, una voz que susurra que no me voy a morir, un abrazo esporádico, charlas nocturnas, besos de una madre, placajes de un equipo, risas de mis hermanos... Remedios temporales que debo aprovechar al máximo.
Galeno, estoy rodeada de gente maravillosa. Por favor, dame fuerzas para al menos, poder ayudarles. Aunque mi mundo se esté viniendo abajo. Aunque me quiera morir cuando se pone el sol y todos se van.
No tengas miedo de pedir ayuda. No seas boba corazón. Mis últimos pensamientos del día van para todos vosotros. Gracias.

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