viernes, 10 de enero de 2014

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Estoy aprendiendo a controlar mis emociones. Mi mente, mi corazón, mi estómago, mis expectativas y mi forma de asimilar lo que ocurre a mi alrededor. Pero casi se me olvida;
No soy solo un cuerpo. Soy un alma. Un alma contenida en un cuerpo. Pero al fin y al cabo, (aunque el contenido es más importante que el contenedor) el contenedor hay que cuidarlo. Y a veces atarlo en corto. Y otras darle caprichos. Y llevarlo al límite, desbocarlo y darle a la par paz y equilibrio.
Si el contenedor se rompe, el contenido se vuelve vulnerable asi que keep your head up, keep your heart strong.



Por si fuera poco preocuparme por no llorar, 
ahora tengo que preocuparme de no hiperventilar 
por cada pequeña cosa que me excite...