sábado, 16 de febrero de 2013

484




"Hay dos cosas en la vida que me aterrorizan, que me dan muchísimo miedo. Son la soledad y la muerte. El hecho de estar solo durante tu vida, te hace sentir como si ya estuvieras muerto.
Debe ser traumático.
Dicen que los únicos momentos de nuestra vida en los que de verdad estamos solos es al nacer y al morir. Y eso creo que puedo soportarlo. Pero la soledad en mi vida… No podría resistirlo.
Yo por suerte no he sufrido esa desdicha. Por suerte o por desgracia, siempre me han rodeado personas que, ya las quiera más o menos, me han acompañado en mi vida y me han aportado algo. Ya sea bueno, o malo, siempre se agradece cualquier aportación que te haga dar un paso más. Hasta que llegas al final.
He de reconocer que mi final ha llegado antes de lo que esperaba. ¿Morir sin haber llegado a los veinte? Eso si que es trágico. Cuántas cosas me perderé, no quiero ni pensarlo. Aunque es inevitable. En esta situación, lo piensas todo. Y te arrepientes de cosas que hiciste, que no hiciste. Quieres decir mil cosas a mil personas y no podrás, porque al mismo tiempo quieres hacer otras cientos de cosas que tampoco podrás…
Morir joven es el la fatalidad de los fatalidades.

En fin.

Debería agradecerle a mis seres queridos haberme llevado hasta aquí. Pero también se lo agradezco a la gente que no quiero. Que odio, que desprecio, gente que ojalá no la vuelva a ver. Porque al fin y al cabo, todos entran en tu vida y todos dejan algo antes de irse. Todos debemos preocuparnos por dejar algo de nosotros en las personas que pasan por nuestra vida. Nos merecemos ser recordados. Por lo que sea.
Espero haber dejado algo en la vida de todos aquellas personas a las que he conocido... Aunque me odien.  Si no, qué desperdicio de vida, ¿no? "

Esto es una carta que me mandaron hacer en una reflexión, en los scouts. Una carta de despedida como si fueras a morir mañana. Seguramente, si la situación fuera cierta, me habría dejado comer por el pánico en vez de escribir nada. Me gusta leerla porque después recuerdo el comentario que una compañera hizo sobre mi: "Siempre intentas entrar en la gente. Lo que dices, lo dices para que lo sintamos..."

Ah si, he vuelto a los scouts. Y dios, ¡me encanta!

¿Sabes, Galeno? Cada vez me siento más optimista...