lunes, 3 de noviembre de 2014

553


Antes de ayer fue día 1 de noviembre y se cumplían 3 años desde que te fuiste. Llevo semanas esperando con terror este fin de semana, en el que pensaba que o me hundía o me hundía. Había cambiado de mentalidad, tenía pensado plantarle cara a la tristeza e ir a la playa, donde nos reíamos tanto, a lanzar una carta al infinito. Quise restaurar el equilibrio, con una ceremonia algo teatral, a lo romano (que de algo tenía que servirme ir a clase) y purificar así mi espíritu, limpiándolo de tristeza y quedando en paz contigo.
Pero no ha podido ser, no todos pasamos por lo mismo, no todos hemos evolucionado de igual manera, no todo hemos cicatrizado. 
Yo tampoco, no del todo, pero lo prefiero así. No quiero olvidar que hubo un tiempo en el que decirte Te quiero sonaba raro y no me gustaba que me dieras abrazos o besos. Me conformaba con tenerte siempre a mi lado y saber que podía contar contigo para lo que fuera, bueno o malo. 
En definitiva, yo no busco olvidar y superar cada 1 de noviembre, hasta que llegue el día en el que no sienta y no recuerde nada, y sea un día más. Los 1 de noviembre no serán jamás un día más, así me lo he prometido. 
Me duele pensar que he tratado de rellenar cada hueco de estos últimos tres días con tal de no pensar en ello, y me siento un poco culpable por que al final, he rehuido mi responsabilidad para con tu recuerdo. Trataré de corregirlo como buenamente pueda, pero entiende que no quiero hacerme mucho daño, pues me toca pegarle duro al día a día y si me falla el corazón, no podré sacar fuerzas de ninguna parte. Entiéndelo. 

"Pero que no te duela el corazón, que no hay pastilla que alivie"