sábado, 21 de enero de 2012

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Gracias al arte, por poder estar en cualquier parte.

Anoche asistí a un precioso recital de poesía en el cual, se coló la música y le metió fuego a todo. No hay nada más bello que el brillo del fuego, cuando nos quema por dentro y nos llena de calor, pasión y resucita el espíritu de aquellas personas que se sentían muertas por dentro. Allí llegué yo, muerta, recordando una y otra vez que no me merecía estar allí sin él. Cerré los ojos cuando comenzó a hablar y mi corazón comenzó a latir como si no hubiera mañana, como si todavía quedara algo dentro de mi que pudiera arrastrarme, impulsarme y hacerme andar y correr hacia donde haga falta. La música iluminó mi interior y me encontré de nuevo. Demasiadas emociones encerradas en un cuerpo tan pequeño, yo era como pólvora en aquella sala llena de fuego. 
Gracias por hacerme arder de esa manera. Casi había olvidado lo que se siente cuando la pasión, la felicidad y la esperanza te inunda. Es lo mismo que sentía cuando pintaba. Te recordaré siempre que me vea convertida en polvo, siempre que me atraviese la realidad y cuando mi alma se congele de miedo, de soledad, de desesperación... Recordaré el calor de aquella explosión de poesía, música y pasión.
Gracias Nach. Por devolverme las ganas de vivir apasionadamente.

20-enero-2012