martes, 31 de enero de 2012

432


¿Te has dado cuenta ya de donde están los verdaderos amigos?¿Viste, lo realmente afortunada que eres de tener lo que tienes? Mantenlos siempre a tu lado, nunca los abandones, por que si no, te estarás abandonando a ti misma.
No se trata de olvidar que te caíste, si no de levantarte tras cada golpe. El rugby te enseña eso, no solo a meter ensayos. Y sabes de sobra que a rugby no se puede jugar solo.
Nadie te está pidiendo que lo olvides. No debes olvidar.
Jamás estuviste sola.

martes, 24 de enero de 2012

431



Puedo sonar egocéntrica, repelente, engreída o prepotente, pero me da igual, necesito desahogarme. Hago bien las cosas. Soy buena en lo que hago y lo saben. Lo saben y se que lo dicen. Lo dicen de manera que yo no me entere, que todo el mundo lo sepa, bien, guay; ¿porqué? Ni idea, no tiene sentido. Pero nadie sabe que de esa forma me hacen creer que no hago nada bien. Suena a gilipollez así dicho. Me explico:

Hoy vinieron unos recién licenciados en bellas artes a mi clase de Dibujo Artístico, jóvenes, abiertos, simpáticos, artistas, a mirar cómo trabajábamos, nuestro nivel y esas cosas. Bueno, yo esperaba este día con ansiedad, y el hecho de que se adelantara el día ya me puso extremadamente contenta-nerviosa. Iba a conocer a gente que, de una manera u otra admiraba, porque tenían lo que yo más ansiaba, eran lo que yo aspiraba a ser algún día. Quería que me dijeran qué opinaban de mi trabajo, qué veían bien o mal, qué me faltaba, qué podría hacer para mejorar. Intercambiar con ellos todo lo que les diera tiempo en dos horas de clase que teníamos.
Bueno.
Al poco de que empezaran a mirar nuestros trabajos, comenzó a surgir un agradable ambiente en clase. Risas, charlas, correcciones, bromas. Todos estos licenciados miraban las pinturas de los demás y de ahí surgía algo, positivo o negativo, pero surgía un intercambio de conocimientos que yo ansiaba experimentar.

Pero ninguno de estos recién licenciados se dignó a dirigirme la palabra cuando pasaban frente al mío. Lo miraban, a mis espaldas. No los veía, pero lo sabía, sabía que lo estaban mirando, y que lo que veían les estaba gustando (más tarde estas sospechas fueron confirmadas por mis compañeros) pero no tuvieron la amabilidad de decirme: "Oye, que bien" ni "muy bonito" o simplemente un "sigue así".

De pronto en la puerta se aglomeraba gente de otra clase que se asomaba por la puerta de cristal y miraban descaradamente mi lienzo, con caras que no supe descifrar hasta que una compañera me dijo "Ese ha dicho que está genial tu busto". Me entró la típica vergüenza-humildad-nerviosismo que me suele entrar cuando alguien me dice que le gusta lo que hago. ¿Pero de qué me servía que gente a través de un cristal mirara a la clase y dijera "Está genial" solo por que ellos no saben hacerlo.

Me alejé de mi lienzo varias veces, sin perderle de vista, para comprobar que estos licenciados se acercaban a mi lienzo y sonreían, "qué guay" o "qué nivel". Se daban cuenta de que estaba mirándoles, se giraban y seguían su camino al siguiente lienzo.
Dios, no se por qué me sentí tan mal, tan humillada y tan desconsolada. Me entraron ganas de tirar mi lienzo por que de qué me serviría si nadie era tan amable como para acercarse a decirme algo. Cualquier cosa.
Mis compañeros dicen que no me han dicho nada por que está perfecto, que a ellos les dijeron cosas por que los suyos no estaban bien, que tenían defectos y ellos se los corregían.

Eso no me vale en absoluto.
Yo solo quería que alguien, (que no fuera mi profesora, que irremediablemente tiene que animarme, por que así lo pone en su contrato) me animara. Alguien parcial, con los estudios que ojalá algún día yo tenga, que no me conociera y que sólo conociera lo que le presentara ante sus ojos. Quería una opinión objetiva. ¿Es mucho pedir?¿Tan mal lo hago entonces?

En esas dos horas, me sentí como si en una perrera, expusieran a todos los perritospara que los adoptaran. Y esas alegres familias se llevaran a todos esos imperfectos, pero adorables perritos. A todos menos a uno. Uno demasiado bueno, como para atenderlo correctamente, al que dejaron solo en su jaula. Yo sería ese perro.

- En ocasiones, no viene mal que alguien te de una palmadita en la espalda y te diga "buen trabajo", ¿verdad? 
- No papá. No viene nada mal...


Dios, la entrada más egocéntrica y ególatra que he escrito nunca. Pero también, de las más sinceras.

sábado, 21 de enero de 2012

430



Gracias al arte, por poder estar en cualquier parte.

Anoche asistí a un precioso recital de poesía en el cual, se coló la música y le metió fuego a todo. No hay nada más bello que el brillo del fuego, cuando nos quema por dentro y nos llena de calor, pasión y resucita el espíritu de aquellas personas que se sentían muertas por dentro. Allí llegué yo, muerta, recordando una y otra vez que no me merecía estar allí sin él. Cerré los ojos cuando comenzó a hablar y mi corazón comenzó a latir como si no hubiera mañana, como si todavía quedara algo dentro de mi que pudiera arrastrarme, impulsarme y hacerme andar y correr hacia donde haga falta. La música iluminó mi interior y me encontré de nuevo. Demasiadas emociones encerradas en un cuerpo tan pequeño, yo era como pólvora en aquella sala llena de fuego. 
Gracias por hacerme arder de esa manera. Casi había olvidado lo que se siente cuando la pasión, la felicidad y la esperanza te inunda. Es lo mismo que sentía cuando pintaba. Te recordaré siempre que me vea convertida en polvo, siempre que me atraviese la realidad y cuando mi alma se congele de miedo, de soledad, de desesperación... Recordaré el calor de aquella explosión de poesía, música y pasión.
Gracias Nach. Por devolverme las ganas de vivir apasionadamente.

20-enero-2012





lunes, 16 de enero de 2012

429

Me hubiera gustado estar en la guerra del Vietnam

Este año entró de bruces, las vacaciones no son lo mejor para mi. Un día sin nada que hacer y me vuelvo una maraña de estrellitas, rayos, garabatos, ratas y calaveras, a la que no soporta nadie.
Por otro lado, el trimestre empezó con buen pie. Aunque eso no significa que vaya a acabar de igual manera. Tengo ganas de que llegue el estrés, la tormenta de ideas y todas esas cosas que mantienen ocupada mi cabeza las veinticuatro horas, tanto de día como de noche. Total, no tengo nada mejor que hacer. Llevo sin salir de fiesta mucho tiempo. Ya no le veo nada a las fiestas. Normalmente, se celebra algo en ellas, pero yo no tengo nada que celebrar desde hace mucho tiempo. Dentro de poco se cumplirá un año y no me lo creeré por que en mi interior, en mi corazón, en mi alma, y en todas esas zonas cursis del ser humano en las que se alberga la esperanza y las cosas buenas que ya no me quedan, todavía creo que sigues aquí conmigo.
Pero esto no iba a ser una entrada triste, así que mejor convendría cambiar de tema.
Como iba diciendo, echo de menos el tener la cabeza llena de cosas. Cuando no tengo nada que hacer, me paro a recordar y es lo último que tengo que hacer, recordar. No, tengo demasiadas cosas por delante solo hay que esperar. Esperar. Otra vez esa maldita palabra. Es lo peor que tiene esta vida, el tener que esperar las cosas, las buenas y las malas.
Llevo bastante tiempo esperando a que regrese mi inspiración. Se fue de vacaciones y hasta entonces solo copio cosas como si eso fuera un gran logro. Sigo en el mismo bache, no salgo. Me compré libros de poesía a ver si encontraba algo entre páginas de Lorca o Miguel Hernández pero fue como un soplo de aire fresco en un caluroso día de verano. Vino, suavizó la cosa y se fue, dejándome a merced de la terrible esterilidad creativa. Creo que asi será a partir de ahora, hasta dentro de mucho tiempo.

sábado, 7 de enero de 2012

428



Que te hagan llorar la mañana de reyes... Es triste, muy triste.
Si hubieras estado aquí, quizás no me habría importado.
Últimamente todo me importa demasiado.