sábado, 16 de abril de 2011

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Estoy perdiendo las ganas de vivir alocadamente. Sigue las reglas del juego. Ensaya. Gana. Y vuelve a la cueva. O ni siquiera ensayes. Eso es mucha emoción para ti. Demasiada responsabilidad. Demasiado sacrificio para tanto goce. Limítate a tomar té y a imaginar lo que podría llegar a haber sido si... condicional. Para empezar debes de empezar a imponerte una serie de condiciones.Si de verdad quieres llegar, has de sangrar primero. Pero ni quieres sangrar, ni quieres llegar, ni... Ya nada llama tu atención.
Ayer te perdiste por Madrid y fue como si escucharas llover. Solo el arte pudo hacer que tu corazón echara a latir y que tus sentidos se activaran. Y mírate. Ahora te arrepientes de no haber mirado esa maravilla más tiempo. De no haberte enamorado del todo cuando tuviste la oportunidad. Mañana llegarás a la fiesta, beberás por inercia, hablaras y te reirás por que te sientes bien pero... En el fondo, preferirás estar en tu casa, viendo la tele con tu familia y después acostarte a horas prudentes leyendo un libro que debes leer. Todos somos Apolos y Dionisos. Es difícil aunar ambas fuerzas. Y el día que lo consiga... Oh,  Nietzsche, ¿por que tuviste que ponerle nombre a esto? Ahora que se como denominarlo es como si me abatiera más. No soy una supermujer, me da miedo la idea de ese "eterno retorno" por que estoy concienciada de que no seré capaz de mejorar nada. Por que Apolo y Dionisos no se ponen deacuerdo.


Pero a pesar de todo esto, cierto es, que solo puedo resguardarme en el arte y el rugby.

Agradecería una pequeña risa floja.