viernes, 22 de junio de 2012

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10. 9. 10. 8. 8. 7. 8.

No está mal. Podría estar mejor. Podría ser lo que yo he querido conseguir, pero no, es menos. Siempre es menos. Si hay algo que detesto es no alcanzar mis expectativas. Y mis expectativas están cambiando constantemente. Como yo. He cambiado muchísimo, eso me da miedo, eso es lo único que no ha cambiado (liémonos) el miedo al cambio. Antes no se, antes no era asi. No me disgustaba por mis notas como ahora lo hago. Será que me ha matado sacar peor nota en dibujo artístico que en dibujo técnico. (Ironías de mi vida, con lo que odio el dibujo técnico, maldita sea) Me he vuelto inconformista, tirando a uraña, a arrogante. No quiero ser arrogante, siempre he condenado esa faceta de la gente. Me estoy convirtiendo en todo lo que destetaba hace unos años. Pero qué le vamos a hacer, las circunstancias dieron un giro de 360º y a ver quien sigue siendo el mismo. La vida es un crimen, y nosotros somos como ese vecino de la víctima, que huele el miedo, el misterio, la inseguridad y el caos del asesinato en su propio hogar. Pero bueno, hace tiempo que intento inculcarme la teoría de que la vida no es asi por que sí. La vida no es justa o injusta, son consecuencias unas tras otras. Son actos y su después. Estoy todo el santo día intentando controlar mis actos. Las consecuencias son algo terrorífico.

En muchos ocasiones me he sentido víctima del personaje por mí creado y culpable de haber colaborado en mi caricatura.

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¿Sabes que a lo mejor nos largamos a Irlanda? Cuando pienso en ello sonrío yo sola, como una idiota. Una aventura. Las dos solas... Por fin. Te hubiera encantado oírnos hablar y divagar sobre nuestro futuro. Como espero sabrás, necesito huir y curarme. Espero poder hacerlo este verano, aunque nos sea en Irlanda. El campo siempre me cura. Si hubieras querido, habrías evitado la herida. Solo tenías que haberte quedado con nostros. Bueno, no voy a discutir contigo ahora. El año que viene volveré al equipo de rugby. Será como antes, todo el día jugando, rodeada de la gente que quiero y pisando verde constantemente.
También tenemos el proyecto de hacernos un tatuaje, que qué complicado es diseñar uno, no me sale ni a la de tres. Aunque a lo mejor no me sale por el terror que me da hacermelo. Las consecuencias y eso. Y queremos sacarnos el carnet de conducir, para poder ir al pueblo cuando quiera, y poder tener mi dosis de campo recomendada. Y poder irnos a Galicia, a Pais Vasco, a Cantabria o a donde coño sea sin depender de nadie más que nosotras y nuestros límites. Queremos buscarnos un trabajo, una tontería, ahorrar simplemente. Buscarnos un piso, y pegarles con la puerta en los ocicos a quien dijo que no podíamos. Tu siempre nos decías que podíamos hacerlo todo. Y aún tengo grabada en la mente cuando me llamabas corazón y me obligabas a hacer las cosas que no me atrevía y que tanto deseaba. Intento obligarme yo solita. Y bueno, tranquilo, ella también me obliga, es increible todo lo que se le pegó de ti. Tenemos montones de proyectos utópicos y eso nos encanta. La utopía es algo delicioso, y cuando se consigue es casi orgásmico.

Nos diste demasiado, aunque creo que podrías habernos dado mucho más si te hubieras quedado.
Un fuerte abrazo.

Pérdoname por no escribir tu nombre en ningún momento. Me sigue doliendo leerlo.