jueves, 30 de diciembre de 2010

299



Estoy nerviosa por algo que temo que llegue dos días antes de que llegue, sabiendo que, a, está tronando sobre mi cabeza (literalmente), y b, voy a tener que actuar como si todo me gustara, aunque no me guste toda una noche, hasta el amanecer. Pero por el contrario, a, he pagado 36  40 euros de mi bolsillo por ello, y b, tengo concretas, maravillosas, enormes y al mismo tiempo inconcluyentes, expectativas para esa noche.
Por suerte, llegará la hora en la que el vestido desaparecerá, el carruaje se  hará calabaza y quizás no me importe por que estaba bailando con un cubata y no con un príncipe.

Año nuevo, blog nuevo. Más suavidad y menos miedo.


Y si, dejaré la entrada número 300 para mañana por la noche :D Y... Gracias por los soplos de la entrada anterior... :)

martes, 28 de diciembre de 2010

298


Hace poco me eché una sesión fotográfica completamente desnuda.
Lo hice pensando que de esa forma me desacomplejaría lo suficiente como para querer comprarme un vestido de fin de año con el que enseñara las piernas y los brazos, sin arriesgarme a sentir bochorno cuando me paseara por la tienda buscando mi talla. 
Siempre suelo descubrir detalles realmente hermosos de cosas corrientes, feas, vulgares o simplonas a través de la fotografía. Y creí que funcionaría conmigo. Produce un pequeño avance, el estar más de dos horas encerrada en el baño, mirándote al espejo, contemplando cada pliegue, curva, sombra, pelo y lunar que hay en tu cuerpo, y retratándolo, para que no se te olvide que está ahí y que ahí seguirá para siempre. Te guste o no. 
Muchas veces he dicho que si me cortaran la barriga y las piernas en lonchas África dejaría de pasar hambre. Mi madre y mi hermana son las que más me han oído decir eso a lo largo de mi vida. Y siempre resoplan y luego se ríen. Pero ni yo consigo adelgazar ni África deja de pasar hambre. 
Siempre sufro cuando voy a comprar ropa. Buscando una talla 46 o 48 mientras estoy rodeada de chicas que tienen montones y montones de ropa en los brazos de la talla 38, S, M, 36... Me entran ganas de llorar en los vestuarios cuando unos pantalones se me quedan atascados bajo las caderas a pesar de ser de mi talla y mi madre se empeña en ir a una tienda de señora mayor cuando tienes 15 o 16 años.
Siempre he odiado mi cuerpo. Me he pensado muchas veces en operarme. Más pecho, menos volumen en las caderas y el estómago, piernas más estilizadas... 
Intento tomármelo con humor cuando hablo de ello con cualquiera. Y me entran ganas de soltarle esta retahíla de argumentos cuando oigo a alguien decir: Tu no estás gorda mujer... 

Quizás esa sesión fotográfica no me sirvió para descubrir algún estrago de belleza en mi cuerpo que me hiciera valorarme más a mi misma. Pero me dejó bien claro que peso 82 kg, mido 1'74 cm, tengo una talla 46, tengo espaldas para cargar sacos de cemento y que tengo más curvas que la carretera del Muriano. 

He conocido a gente que incluso ha llegado a cabrearse conmigo seriamente por manifestar esta opinión que tengo de mi misma. No me sirve de nada que mi familia y amigos me digan que estoy bien, mientras que un médico con carrera especializada me dice que tengo sobrepeso de nivel 2. No me vale el decir: Eres una chica de complexión grande, tienes los músculos desarrollados o es que eres de caderas anchas. No, eso no me vale ni de coña.
Me es más útil meterme en una habitación con un espejo y mi cuerpo que oír palabras de consuelo que no coinciden con lo que realmente pensáis cuando hacéis los dos segundos de silencio y observación, seguidos de un suspiro y una sonrisa falsa y las palabras: Eres de complexión grande.

El mundo está metido en una talla 38 cuando hay miles de millones de chicas que como yo, no comprenden por que la gente sigue empeñada en hacernos ver que las que estamos mal somos nosotras y no ellas, las que miden 1'80, tienen una talla 32-34 y un pecho de la 70. Los canon de belleza dan asco realmente. Son jodidamente dañinos. Hacen llorar a cualquiera que lo incumpla por que está destinado a ir a tiendas especializadas por sobrepasar un par de tallas.

Es limitarte para casi todo realmente. No te atreves a nada por que crees que lo primero que pensará la gente al verte será: Joder, para rodearte hay que coger vacaciones. 
No te atreves a arriesgarte con nadie por que eso solo pasa en las películas y en esas películas solo aparecen en esa situación (que ya te gustaría vivir a ti) actrices tipo Cameron Díaz, Penélope Cruz, Angelina Jolie o Megan Fox. Te las ponen como si fueran chicas normales, corrientes, con problemas y realmente lo tienen todo prácticamente resuelto con una sonrisa impecable, una piel inmaculada y un tipazo que lo flipas.

Como iba diciendo antes de atacar al mundillo en el que me suelo refugiar cuando me siento puteada por la vida real... 
Tengo un complejo más grande que el Coloso de Rodas, y creo que no se me va a quitar en mi vida. Y que por culpa de ese complejo inamovible voy a perderme las cosas más bonitas de mi vida. Por que me veré limitada por esos 10 kilos de más, o esas 4 tallas que me sobran y diré: Confórmate con lo que tienes, por que es lo que vas a tener el resto de tu vida.
No saldrás en una película, ni protagonizarás un anuncio de colonia, o un anuncio de ropa interior, eso está claro. Jamás podré librarme de ese nerviosismo, ni de la vergüenza o la idea de "no lo flipes, las hay mejores que tu" cuando alguien se interese por mi. 

Menos mal, que has aprendido a fingir.

Naora misa chica fi... Na nari o, na nave o, na nao re...



297


He aprendido a no sentir nada... Ni siquiera cuando quiero.

Naora misa chica fi... Na nari o, na nave o, na nao re...




Nell

296


Ser joven consiste en eso: en creer secretamente que serás 
la única persona del mundo que vivirá para siempre.

Vanilla Sky


domingo, 26 de diciembre de 2010

domingo, 19 de diciembre de 2010

294



Ahora te doy la razón cuando dijiste que la navidad es toda hipocresía. Felicidad sin fundamento. Son luces decorando cemento. Lentejuelas vistiendo esqueletos. Y la familia es lo ultimo a lo que te puedes aferrar. 
Solo puedes confiar en ti mismo y tus criterios.  

Pocos valen lo que tu vales, sabes que me tienes con solo pulsar el play.
Te quiero. Ojala estuvieras aquí.

jueves, 16 de diciembre de 2010

293


Fue solo un paso. Quizás me faltó rabia... No tenia motivos reales. O no quise tenerlos por pura comodidad. Todos me contemplaron con la misma fachada de incredulidad. Fue como un espectáculo para ellos. Para mi fue una pesadilla. La peor semana de mi historia. Totalmente sola. Con el corazón inflamado de los golpes, el alma ciega de alcohol y mi cuerpo roto por haber dado un paso en falso. Fue solo un paso. Desde entonces mis sentidos se activan cada vez que me ataca una sonrisa o una mano recorre mi cintura. 
Nadie me ayudó. Nadie vino a ayudarme. Nadie me hizo caso. 
Ahora no se cómo actuar. No se actuar. Si por lo menos no me hubieras besado. Si por lo menos no hubiera bebido. Si por lo menos no hubiera asentido como una idiota.
Con frecuencia pienso que fue única y exclusivamente culpa mía, el hecho de que hoy en día esté en esta situación. De que me haya tenido que refugiar en el otro bando. De que haya pasado de actuar a observar y tomar nota. Soy culpable de todas las sonrisas estúpidas que saco cuando me pongo nerviosa por no saber qué hacer por que me da miedo volver a dar otro paso en falso. 
Simplemente tengo miedo de caerme por segunda vez, y de que nadie me quiera recoger. Ya no se hacer que no me importa... A día de hoy estoy prácticamente reconstruida. Pero ahora soy más frágil que nunca. 


- O con amor, o con alcohol.
- ¿Que triste no?
- ¿Acaso hay otra opción?
- ... No, realmente... esa es la mejor.


Soy gilipollas, tenía que haber ido a entrenar esta tarde.



Melissa p.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

292


Haré lo que me de la gana
cómo me de la gana
y cuando me dé la gana.
Y tendrás que aprenderte mi nombre.


Dudo que esto sea ético o moral o yo que sé. Quizás te hace feliz, pero no más bueno, no te engañes.




En ocasiones hablo con mi reflejo, en el cristal de la ventana.

lunes, 13 de diciembre de 2010

291


Nunca esperé que lo entendierais.
Si lo hicierais... No tendría una meta a la que llegar.
El día que lleguéis a entenderlo... Mi trabajo aquí habrá terminado.
Quiero que os de coraje parpadear.

Para ti son debilidades para mi, sensibilidades.

domingo, 12 de diciembre de 2010

290


Había una vez una chica que cuando cerraba los ojos creia que el mundo ya no la podia ver. Solía cerrarlos cuando se sentia sola, o angustiada o simplemente cuando tenia miedo. Todo el mundo pensaba que era una mujer fuerte y valiente y muy pocos sabian que en realidad, era frágil y que frecuentemente se sentía asustada y sola, como una niña perdida en un bosque, de noche...

Ingrid

sábado, 11 de diciembre de 2010

289

Hombrefóbica. Me lo hicieron pasar mal.

Definitivamente no puedo hacerlo. No si ello conlleva ser quien no soy. No nací para esto. No voy a ser de otro modo por una persona. Es un capricho. Pasajero. Le acabaré cogiendo manía y todo quedará en una vez que pasó aquello, pero ya está. Aunque no pueda evitarlo (Pues soy un ser humano. Somos máquinas de desear.) se que tarde o temprano pasará. Dejaré de intentarlo, si es que alguna vez lo intenté y todo volverá a la normalidad y volveré a negociar con la carne humana como mercancía en la que se convierten los fines de semana. 

Dulces como miel mas con carácter de león...

martes, 7 de diciembre de 2010

288


¿A donde se fueron las golondrinas?¿Y el rock?
El ambiente está triste. Y yo estoy ambientada.


Cosas increíbles suceden a veces por aquí...

287



Los dos estábamos en un bar, él tras la barra y yo la única sentada junto a ella. El resto de gente bailaba alegremente por el local y yo les daba la espalda. Le pedí un Nestea y con una sonrisa me puso un Acuarius. Ni si quiera me enfadé y simplemente le devolví la sonrisa aguantando una carcajada. Él se quedó frente a mi, esperando que le diera un sorbo a mi bebida y quedara igual de contenta. En vez de eso comencé a tararear una canción que en seguida él averiguó cual era y me siguió con la letra. Los dos nos echamos a reír al cabo del rato y finalmente él abandonó la barra para dirigirse al final del local y hablar con un hombre que parecía ser el dj. No pude evitar seguirlo con la mirada y descubrí que todo el mundo que a mi alrededor bailaba se había parado de repente. Él se acercó a mi y volvió a echarse a reír poniéndose rojo. Agarré su mano que me estaba ofreciendo tímidamente y dimos un par de pasos hasta situarnos entre la gente que había cambiado de ritmo.
Otra vez nos echamos a reír.

¡Agúzate! Hazte valer


Me dan miedo las coincidencias.

sábado, 4 de diciembre de 2010

285


¡Y a la mierda el ser humano!

Ayer volvimos a hacer negocios, y creo que me atraganté con una moneda.

611

Ahora escribo en un cuaderno muy pequeñito todas las cosas que quiero ordenar en mis pensamientos. Lo llevo siempre encima, aunque much...