domingo, 15 de noviembre de 2015

581


Hoy por primera vez en la semana, me he reído. No sonreído absurdamente o soltado una carcajada fácil. Me he reído hasta partirme por la mitad. Risas que hacen temblar las paredes. De las que estallan.
Quizás ha sido el plato de arroz.
Quizás ha sido la agenda nueva y un te de canela.
O quizás simplemente fue el rugby. Que de nuevo me salva la vida.
O más bien ha decidido perdonármela en este sábado incierto. Ha pasado curiosamente rápido, y eso empezaba a echarlo de menos.
La soledad me sienta mal, por mucho que tu lo digas corazón.
Mañana será otro día del que no esperar nada. A ver qué nubes me acechan.

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