martes, 7 de diciembre de 2010

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Los dos estábamos en un bar, él tras la barra y yo la única sentada junto a ella. El resto de gente bailaba alegremente por el local y yo les daba la espalda. Le pedí un Nestea y con una sonrisa me puso un Acuarius. Ni si quiera me enfadé y simplemente le devolví la sonrisa aguantando una carcajada. Él se quedó frente a mi, esperando que le diera un sorbo a mi bebida y quedara igual de contenta. En vez de eso comencé a tararear una canción que en seguida él averiguó cual era y me siguió con la letra. Los dos nos echamos a reír al cabo del rato y finalmente él abandonó la barra para dirigirse al final del local y hablar con un hombre que parecía ser el dj. No pude evitar seguirlo con la mirada y descubrí que todo el mundo que a mi alrededor bailaba se había parado de repente. Él se acercó a mi y volvió a echarse a reír poniéndose rojo. Agarré su mano que me estaba ofreciendo tímidamente y dimos un par de pasos hasta situarnos entre la gente que había cambiado de ritmo.
Otra vez nos echamos a reír.

¡Agúzate! Hazte valer


Me dan miedo las coincidencias.

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