jueves, 16 de diciembre de 2010

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Fue solo un paso. Quizás me faltó rabia... No tenia motivos reales. O no quise tenerlos por pura comodidad. Todos me contemplaron con la misma fachada de incredulidad. Fue como un espectáculo para ellos. Para mi fue una pesadilla. La peor semana de mi historia. Totalmente sola. Con el corazón inflamado de los golpes, el alma ciega de alcohol y mi cuerpo roto por haber dado un paso en falso. Fue solo un paso. Desde entonces mis sentidos se activan cada vez que me ataca una sonrisa o una mano recorre mi cintura. 
Nadie me ayudó. Nadie vino a ayudarme. Nadie me hizo caso. 
Ahora no se cómo actuar. No se actuar. Si por lo menos no me hubieras besado. Si por lo menos no hubiera bebido. Si por lo menos no hubiera asentido como una idiota.
Con frecuencia pienso que fue única y exclusivamente culpa mía, el hecho de que hoy en día esté en esta situación. De que me haya tenido que refugiar en el otro bando. De que haya pasado de actuar a observar y tomar nota. Soy culpable de todas las sonrisas estúpidas que saco cuando me pongo nerviosa por no saber qué hacer por que me da miedo volver a dar otro paso en falso. 
Simplemente tengo miedo de caerme por segunda vez, y de que nadie me quiera recoger. Ya no se hacer que no me importa... A día de hoy estoy prácticamente reconstruida. Pero ahora soy más frágil que nunca. 


- O con amor, o con alcohol.
- ¿Que triste no?
- ¿Acaso hay otra opción?
- ... No, realmente... esa es la mejor.


Soy gilipollas, tenía que haber ido a entrenar esta tarde.



Melissa p.

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