martes, 3 de noviembre de 2015

574


Hoy me dijeron que me alejara del pasado y que viviera en el presente. 
Pero es el pasado quien vive en mi. 
Y a veces me desnuda el alma y me deja en bragas.

domingo, 1 de noviembre de 2015

573

Todos mis sentidos preguntan dónde estas.

Yo estoy encaprichada sabes, de un niño bueno pero tonto y a la vez listo. Demasiado listo. Yo soy un poco boba. Me han dicho que bailo bien, y que me echarán de menos. Pero no se si es cierto. Porque siento que nadie - o casi nadie. - te echa a ti, tanto de menos como yo. Hoy esperaba que fuera una noche de desenfreno, de casi olvidarme de ti.  Pero no puedo. Cuando algo no sale como yo quiero pienso en ti, y en que me dirías. Pero ya casi no recuerdo tu voz. Y eso me aterra. Me aterra porque hago cosas estupidas. Porque tengo el valor de los inconscientes. De los que esperan sin esperar.

Todo el mundo viste hoy de calavera. Y sinceramente, me gustaría saber como es la tuya. Como dijo Miguel Hernández, me gustaría apartar la tierra a dentelladas y besar tu noble calavera. Me gustaría que sucedieran tantas cosas, hacer tantas cosas...

Galeno,  no se si los encaprichamientos son buenos o sanos... no se si tu moriste por uno o si era algo tan profundo como el océano.  Quizás lo pensaste así.  A veces agradezco que no me enseñaras cosas como que la noche no tiene límite, o que se puede vivir sin amor. Yo se que no se puede vivir sin amor. Pero sin embargo yo, vacía que estoy sigo viviendo, y tu, tu tan lleno que estabas, estas muerto. 
Estoy caminando sola por la judería. Y sin embargo sigo esperado que aparezca de pronto; o que pregunte por mi. Y yo lloro mientras camino.  Sin ver muy bien lo que escribo. Hoy le he dicho que hace cinco años que estoy incompleta, que no soy persona y soy medio animal inconsciente que no sabe qué pensar de las personas y qué pensar de sí misma. Me cuesta tanto sobrevivir por mí misma.

Cada vez esto se me va más de las manos. Creo que se lo que estoy haciendo pero en realidad no... en realidad no tengo ni idea. Sólo actuó según lo que pasa. Y las cosas pasan mientras yo sigo resistiendo las embestidas.
Las personas que me cruzo van en pareja sabes, y se hacen fotos con la torre de la mezquita catedral celebrando que son afortunados por ver juntos cosas tan hermosas a unas horas en las que sólo las estrellas están despiertas.

Yo sin embargo lloro. Porque no se tu, pero otras personas están sufriendo sin remedio. Porque lo que tu elegiste voluntariamente hay gente que lo padece sin querer; y es que nadie quiere morirse. ¿Sabes la de veces que me he acostado y despertado pensando en la muerte? ¿Crees que gente como yo, que baila bien, que echarán de menos, debe pensar en esas cosas? 

He de admitir que un poquito de odio si que te tengo. Porque aunque me enseñaste cosas magníficas y conocí  personas maravillosas, sigo sintiéndome inútil sin ti. Y eso lo hiciste terriblemente mal. Abandonar a la gente... qué cosas tienes.

Yo espero haber aprendido de ti muchas cosas y diferenciarme de ti en muchos aspectos. Espero ser como tu y a la vez me aterroriza serlo. Porque, quién quiere morirse lleno de amor, y quien quiere morirse solo. Nadie, en absoluto, y yo la última. 

La soledad me agrada y a la vez me repele. Igual que el alcohol. Ahora me sobra demasiado alcohol. O demasiado encaprichamiento. Quién sabe. Tengo la teoría de que no se amar. Y de qué soy demasiado parecida a ti.

Que dios te bendiga Galeno. O quien sea pero bendito seas porque he aprendido y desaprendido muchas cosas de ti.

Un beso, un abrazo y un te quiero en tu aniversario.
Que vivan los muertos.

domingo, 25 de octubre de 2015

572



Tengo fe en que llegará esa gran luz que me ciegue y me haga creer de nuevo en la realidad. Ahora solo creo en demonios guardianes, quimeras, bailarinas con vestidos hechos de flores, ciudades llenas de amor y lluvia, mucha lluvia, paseos interminables, de día, de noche, atardeceres, en sueños, con música que baila con el viento, en la memoria de los desconocidos y en las nubes, los pájaros y las raíces profundas que se alzan en el infinito; creo en las primeras oportunidades, en la suerte de los tontos, en las habitaciones con puertas a las estrellas, creo en los misterios más allá de los pigmentos y en el brillo que desprende la piedra de más de diez mil años, el cielo fluyendo bajo mis pies, personas que no entienden la ironía, dolores de piernas, de pies, de espalda, besos de una madre que lo curan todo y limpian las manchas de café, las calles silenciosas en plena hora punta, en las guerras terribles que se libran en una noche y dejan sólo un muerto; creo en las personas que creen en fantasmas como yo.

Yo traigo la fantasía y es en lo único que creo. Qué difícil se me está haciendo el día a día, cuando no veo nada que transformar, nada que crear, nada que imaginar. Que me estoy quedando vacía y gris.

Lo siento, necesito que vuelvas.

lunes, 28 de septiembre de 2015

571

Llevo dos días con ganas de vomitar y el cuerpo colapsado. Si está es tu idea de dar ánimos, no me hace gracia, no los quiero. Si esto es lo que ocurre cuando algo te importa de verdad... ojalá me arrancaran las tripas y el corazón. Tampoco las quiero.
Que estoy aprendiendo y moriré aprendiendo, pero no me refería a hoy mismo.
Soy presa de la ansiedad.

domingo, 27 de septiembre de 2015

570


Hola desde el otro lado. Quizás estés viendo todo el espectáculo desde el mejor de los asientos. Y quizás te está gustando. No se si también podrás ver mi interior; si puedes, comprobarás que es más bien un cataclismo, una tormenta eléctrica entre el pánico y el coraje. Estoy intentando quedarme en la frontera pero me es muy difícil. Todo está cambiando. Yo estoy cambiando. Me atropellan los sucesos y mis propias ideas y no se cómo actuar; mas estoy actuando. Sin pensar. Por primera vez estoy actuando sin pensar. Y es muy extraño lo que uno siente tras hacer algo de corazón, sin pararse a pensar si está bien o mal. Insólito.
Espero que no estés enfadado conmigo por lo que estoy haciendo. Aunque no lo creo. De hecho me gusta imaginar que cuando te confieso mis travesuras e irracionalidades me animas con expresiones como las que tu solías usar. "No seas boba corazón, todo saldrá bien, tu sigue así, lo estás haciendo bien". Estoy segura de que aunque no estuvieras de acuerdo conmigo me animarías a seguir mis instintos, lo que realmente quiero, que no razone tanto y sea más corazón y menos cabeza. Tu siempre fuiste así. Y si uno hace lo que realmente desea, nunca le dolerá el corazón. Nadie se arrepiente nunca de su auténtico yo. No debería. 
Ya sabes, aun estoy aprendiendo. Y creo que moriré aprendiendo.

Un abrazo, un beso y un te quiero.

martes, 8 de septiembre de 2015

569



Otra vez lo he vuelto a hacer. Otra vez está pasando. Otra vez me creo con derecho a juzgar la felicidad de los demás. La primera vez perdí a uno de mis mejores amigos y doy por seguro que le herí en el alma.. La segunda, casi tiro por la borda otra amistad; una segunda oportunidad . Esta tercera... No se qué hacer esta tercera. Puede que yo tenga aun más miedo que ella. 
Y sin embargo sigo creyendo.
No se qué hacer. 
Lo hago lo mejor que puedo.
Te lo prometo.
Tal vez debería vivir en una isla desierta lejos de las personas, 
sola con mis miedos y mi instinto de salvavidas

Como no se arreglar mi mundo trato de arreglar desesperadamente el de los demás. Patología del amor.

lunes, 7 de septiembre de 2015

568

Hace ya una semana que he regresado del pueblo. No he escrito nada del pueblo este año. Este año tampoco. Si he escrito desde él. En realidad ha sido muy revelador este mes de agosto. Comienzo admitiendo que salí corriendo de la ciudad más pronto de lo habitual; lo antes que pude, atemorizada y casi ansiosa. Llegar allí fue una carcajada de incredulidad. A pesar de mi huida de la ciudad y llegar al campo con las maletas llenas de pánico, he de decir que al primer soplo de aire con sabor a madera y tierra, se esfumaron todos mis demonios. Allí no tienen donde refugiarse; solo hay kilómetros y kilómetros de campiña, dorada y verde helecho. Allí es difícil guardarte algo en el pecho. Para bien y para mal. Hemos hecho muchas cosas; tantas, que no tengo la sensación de otros años, de haber perdido el tiempo, de no haber aprovechado mi estancia allí. Qué revelador ha sido este año. Digo que allí es difícil guardarse algo en el pecho porque cada día es más deslumbrante que el anterior, una nueva paleta de colores esperando ser admirada, horas y horas que pasan perezosas y deliciosas y te permiten admirar cada detalle de todo lo que pasa durante el día (y la noche). Qué magníficas son las noches en el pueblo. Qué largas y qué perfectas. Las estrellas, la luna, las calles vacías en penumbra a las cinco de la mañana, los amaneceres. Este año he visto el amanecer más fabuloso que puedo recordar. Sublime. Siempre en compañía, he de puntualizar. Los amigos del pueblo tienen la peculiaridad de ser exclusivamente del pueblo, y eso los hace aun más importantes. Eso hace aun más importante mi mes anual en el pueblo. Este año he aprendido que las cosas no son bellas por que duren. En su fugacidad reside su esplendor. Ese pensamiento me ha acompañado desde el primer día que pisé el pueblo y me pregunté qué sería de mi el último, cuando tuviera que regresar. No me reconocía a mí misma cuando en respuesta a mis divagaciones, no encontraba otra cosa que conformidad y satisfacción. Cuando pensaba en mi vuelta, no se me disparaba el corazón, no me temblaba el pulso, como otros años atrás. Al acercarse los últimos días, no tenía miedo. Y eso era algo nuevo. Era algo tan nuevo que no sabía muy bien como reaccionar. He llegado a pensar que quizás era porque mi pueblo ya no me importaba tanto como antes; pero eso no es así ni mucho menos. Esa extraña fortaleza que de pronto me rodeaba, venia acompañada de una nostálgica alegría, y de recuerdos de todo lo que he hecho este mes de agosto: Rescatamos a un cachorro abandonado, fuimos tres veces de senderismo (de hecho nos perdimos una vez), hemos hecho una barbacoa de disfraces, bailado en las fiestas, desayunado perrunas bajo la lluvia, cantar Frozen en karaoke mientras bebemos litronas, excursiones a la civilización, visto dos lunas llenas gigantes, fotografiado las estrellas, me han hecho un retrato, he estado en fiestas huyendo de un acosador, hemos recolectado huesos de animales, he hecho un mejor amigo de cuatro patas, estrechado lazos con mis primas, he jugado a voleibol, hecho sprints en mitad de la sierra, asaltado una granja abandonada, he jugado con cabritas bebés, presenciado atardeceres colosales, me he sentido útil, he llevado tacones por esas cuestas de dios, sesiones de fotografía de desnudo, de niños, de perros, me he leído cuatro libros, hemos arreglado el mundo en debates interminables que casi se nos une el sol, he ayudado a mi hermana a superar la primera gran borrachera de su vida, he pintado y dibujado, me he reído a carcajadas, he hecho de peluquera infantil, de diseñadora de ropa, de James Dean...  Es increíble lo que puede devolverte un tiempo bien invertido. 

En conclusión, es la primera vez que vuelvo del pueblo sin ganas de morirme y me siento muy orgullosa de mi misma. Porque aunque no sepa como explicarlo, siento que este mes es el que más voy a echar de menos de toda mi vida, y a la vez es el que menos daño me ha hecho de todos los que recuerdo. 


611

Ahora escribo en un cuaderno muy pequeñito todas las cosas que quiero ordenar en mis pensamientos. Lo llevo siempre encima, aunque much...