viernes, 11 de marzo de 2011

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Desde hace un tiempo, cada fin de semana se convierte en una monótona pesadilla. Da miedo que llegue. Cuando llega se me encoge el corazón y no me lo vuelve a soltar hasta el lunes. Es extraño y silenciosamente doloroso. Ahora que no estás es como si se hubieran borrado del mapa todos los momentos buenos que estaban por llegar. Y recordar los que ya pasaron es empeorar las cosas. Es como si hubiera desaparecido una pata de la mesa y aunque con tres la cosa pueda sostenerse, no sabes si arriesgarte a poner cosas encima. Estabas tan acostumbrado a la mesa de cuatro patas que ahora crees que no sirve para nada la de tres.
Es inútil seguir quejándome, nada cambiará a no ser que yo haga algo por cambiarlo.
Pero créeme: me siento tan jodidamente sola. Abandonada. Por un lado te culpo. Te pegaría patadas hasta en el cielo de la boca. Por otra parte... Te necesito tanto al este otro lado. Vuelve ya por favor. Me da igual cómo, pero regresa. Llama a mi puerta e invítame a una cerveza, a bailar, invítame a vivir de nuevo, que ya no recuerdo lo que era...

And now that I can see mistakes so clearly, now I'd kill if I could take you back.

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