sábado, 28 de diciembre de 2013

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Tropezarse con la misma piedra dos veces, no es cometer el mismo error dos veces. Es salir herido de igual forma dos veces. Reherirse.
A mi me hace falta tropezarme dos veces con la misma piedra, para cercionarme:
a) De que es, definitivamente, una piedra.
b) De cuánto daño me hace.
c) De que no me importaría tropezarme una tercera vez.


Cuando me pongo muy nerviosa, me explota el corazón una primera vez,
me petrifico, me callo y cuando todo termina me vuelve a explotar el corazón. 
Luego, todo queda en estado de shock.



Qué mal se te da ser natural.

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