viernes, 22 de junio de 2012

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10. 9. 10. 8. 8. 7. 8.

No está mal. Podría estar mejor. Podría ser lo que yo he querido conseguir, pero no, es menos. Siempre es menos. Si hay algo que detesto es no alcanzar mis expectativas. Y mis expectativas están cambiando constantemente. Como yo. He cambiado muchísimo, eso me da miedo, eso es lo único que no ha cambiado (liémonos) el miedo al cambio. Antes no se, antes no era asi. No me disgustaba por mis notas como ahora lo hago. Será que me ha matado sacar peor nota en dibujo artístico que en dibujo técnico. (Ironías de mi vida, con lo que odio el dibujo técnico, maldita sea) Me he vuelto inconformista, tirando a uraña, a arrogante. No quiero ser arrogante, siempre he condenado esa faceta de la gente. Me estoy convirtiendo en todo lo que destetaba hace unos años. Pero qué le vamos a hacer, las circunstancias dieron un giro de 360º y a ver quien sigue siendo el mismo. La vida es un crimen, y nosotros somos como ese vecino de la víctima, que huele el miedo, el misterio, la inseguridad y el caos del asesinato en su propio hogar. Pero bueno, hace tiempo que intento inculcarme la teoría de que la vida no es asi por que sí. La vida no es justa o injusta, son consecuencias unas tras otras. Son actos y su después. Estoy todo el santo día intentando controlar mis actos. Las consecuencias son algo terrorífico.

En muchos ocasiones me he sentido víctima del personaje por mí creado y culpable de haber colaborado en mi caricatura.

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