viernes, 20 de abril de 2012

450



- Oh, genial, no tienes ni puñetera idea de lo que estás haciendo.
- Exactamente eso.
- ¿Y te diviertes?
- A veces si... Otras no tanto. Pero se lleva.
- Podrías pararte cinco minutos a pensar en el mañana.
- ¿Qué? No tengo cinco minutos. Ni tampoco un mañana...
- ¿Como que no tienes un mañana? Tienes miles de mañanas, pero el problema es que están en blanco.
- Eso es como si no los tuviera. Da lo mismo...
- No, no da lo mismo, por un lado, puedes no tener mañana, como le pasó a él, y tener un mañana en blanco, como te pasa a ti.
- Estoy bien aquí, hoy, ahora. No me sobra ni me falta nada.
- No, sabes que no.
- ¿Y tu si lo sabes?
- Claro que lo se, soy tú. Bueno, lo poco que queda de ti, de tu antiguo yo. Del verdadero.
- Creí haberte dicho que esperaras. Ya llegará tu momento.
- Para cuando llegue mi momento, me habré muerto.
- No, tu no morirás a no ser que yo quiera. Y algo que si se, es que no quiero matarte. Jamás lo haría.
- El tiempo me mata Cristina, el tiempo, no tú. Date prisa, muévete, haz algo, me estoy muriendo.
- Mataré al tiempo.
- ¡Deja de ser tan idiota! ¿Qué vas a matar al tiempo? ¡Te encanta creer que todo depende de las estrellas, el sol, la luna, los horóscopos, el destino y no te atreves a elegir tu vida!
- Todo el mundo necesita un algo en lo que apoyarse. Unos tienen a Dios, otros a Alah y yo, tengo a mis estúpidas estrellas y mi estúpido destino. Estoy bien así.
- Por favor, por un momento, deja de actuar como si de verdad creyeras en algo de todo eso y recuerda. ¡Recuerdame!¡Creías en tí, creías en mí!
- Tenía mis razones para creer en mí, igual que ahora tengo otras para no hacerlo.
- ¿Qué ha cambiado?
- Yo, quién si no...
- Pues estás de suerte, pues la única persona que puede cambiarte eres tú.
- Yo sola no puedo.
- Claro que si...
- A veces pienso en cómo sería yo ahora si él hubiera seguido conmigo. ¿Habría seguido siendo la misma?
- No, para nada. Todos cambiamos tarde o temprano. No depende de otras personas, si no de nosotros. De si miramos o no impasibles a la vida. Tú has cambiado, por que no te has quedado inmóvil frente a tu vida. Pero te dejaste vencer, te has rendido... Deberías haber luchado, como hacías antes.
- Cállate, no es lo mismo... No es un suspenso, no es un romance fallido, ni una pelea con mis padres... Es una muerte. Jamás había sufrido tanto en mi propia piel. La gente cree que no sufro, que he sido fuerte y que  lo he superado. Creen que soy lo suficientemente madura para seguir adelante. Pero no es así, lo tengo aquí, en mi cabeza, todo el tiempo. Y por tu culpa, ahora más.
- Lo siento, no era mi intención. Ahora estás llorando. Yo solo quería que cambiaras de nuevo, a mejor, que avanzaras... Que empezaras lo antes posible, si no.. ¿cuando lo harás?¿cuando empezarás a pensar en el mañana?
- No lo se. Quizás nunca...
- Entonces... Nunca empieza esta noche.


Definitivamente, no volveré a hablar conmigo.




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