domingo, 5 de septiembre de 2010

220


Esterilidad emocional.
Jódete.



Tienes que llenar una piscina, con tus propias manos. No hay cubos, ni mangueras, ni vasos ni nada que te sea útil. Solo tus manos. Vas del grifo a la piscina millones de veces. Cojes agua entre tus manos y el primer problema es: ¿Cómo cierro el grifo? Intentas contener todo el agua en una sola mano para poder cerrarlo y se te cae toda quedando simples gotas en la palma.
Vuelves a intentarlo; te llenas las manos de agua y pruebas a cerrar el grifo con el brazo, con la mala suerte de que el agua se te derrama fuera del lavabo y cae al suelo.
Enfadada, condenas al grifo a quedarse abierto de por vida, asi que te llenas las manos de agua y caminas hasta la piscina. Cuando abres las manos para soltar el agua apenas queda algo de liquido. Se ha ido filtrando todo entre tus dedos y ha desaparecido por el camino.
Vuelves al grifo que estaba abierto con anterioridad y te vuelves a llenar las manos. Procuras que no quede ningun hueco entre tus dedos y muy concentrada en tus manos caminas hasta la piscina; de pronto de tropiezas y aunque tu no caes al suelo, te das cuenta de que el agua si corrió esa suerte.
Por enésima vez das media vuelta y te llenas las manos de nuevo con agua. Iras corriendo para que ni siquiera de tiempo a caer al agua. Y pues asi lo haces. Aprietas bien las manos para que nada se salga y sales corriendo hacia la piscina. En esta ocasion ni siquiera hace falta que llegues. ¿En qué cabeza cabe ir corriendo con agua en las manos? ¡Se te a caido toda encima!
Finalmente te rindes y cierras el grifo.


No se si alguien ha entendido la metafora pero... Estoy falta de inspiración. Necesito llenar la piscina.

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