lunes, 14 de diciembre de 2009

90

Son las tres de la mañana.
No puedo dormir.
Mañana me espera un dia largo de instituto y seguramente duro.
Ahora mismo me gustaria estar en mitad de un enorme campo de cesped, en un dia sin nubes y un sol radiante, rodeada de todas esas cosas que me hacen sentir viva.
Un balón de rugby, un Ipod cargado de musica, un lapiz y un papel, un mazacote de barro mas grande que mi cabeza, una pila de libros de romance y guerras épicas que en el fondo te hacen reflexionar, una camra de fotos, mis amigos, mis hermanos, peliculas y más peliculas de todo tipo para ver, una máquina de escribir con una torre de papeles, una colchoneta, mi almohadón, una grabadora...
Y nose... hacer lo que más me plazca.

No merece la pena dormir. Lo detesto. Perdemos tántisimo tiempo durmiendo, cuando podriamos estar aprovechandolo hasta el último momento...

Carpe Diem.


Me da miedo pensar en envejecer, en quedarme sola, en ser una carga para los demás, perder la vitalidad que caracteriza a la adolescencia y tener que morir algun dia, con la conciencia intranquila por saber, que hay algo que no tuve tiempo de hacer, por que...
Estaba durmiendo.

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