lunes, 16 de noviembre de 2009

70


Durante el dia lo pasé fatal. De puta pena. Queria estar en cualquier sitio menos alli.
No queria verle. Imaginarme la situacion era de lo más aterrador.
Bueno, mentira... Si, estaba ansiosa por verle. Necesitaba verle. Pero ello implicaria que él me vier a mi y probablemente fuera eso lo que me aterrorizaba... No queria decepcionarle. Me moria solo de imaginar su cara de asco al contemplarme de arriba a abajo. Queria desintegrarme, ser aire y poder estar con él, sin que él estuviera conmigo... Fue la teoria mas estupida que he tenido en siglos.
Pero en verdad, lo vi ahi, depie, con los brazos abiertos y yo... No me quise fijar en su expresion. Por miedo.
Si. Todo comenzó con miedo. Genial, ¿Verdad? Tenia miedo
.
Creia que jamás iba a poder sentir esa felicidad resultante del deseo de dos personas. Y no me quise hacer ilusiones, crei que ese dia no iba a ser...

No pensé friamente ni mucho menos. Crei morirme cuando lo vi. Senti que mi corazon se engalopaba cuando por fin el porvenir me dejó tocarle.
Ese abrazo, en el que yo senti como si mi alma entera se dejara caer al suelo, cayendo sobre una mullida manta de nubes. No quise creer que no era asi. Engañandome a mi misma mantuve la esperanza durante un tiempo.
Al poco rato, la noche se me echó encima, junto mas miedos, ansiedad, pánico... Y él no estaba. Bueno, no estaba yo... Me fui. Pero, no queria estar ahi. No en ese momento. Queria verle de nuevo. Queria sus brazos y su cuerpo junto al mio. Queria su voz junto a mi, y me sumia en el más profundo terror cuando pensaba que jamás volveria a escucharla.

Otra vez tuve suerte y otra vez pude disfrutarle. Tal y como vino se fue. Y tal y como se fue vino. Arrancandome una sonrisa y haciendo que mi corazon quisiera estallar de alegria. Era solo el hecho de tenerlo ahi. Depie frente a mi, dedicandome unas agradecidas palabras. Las recataba en mi mente como si fueran las unicas que escucharia salir de sus labios. Sonreia como una estupida a cualquier comentario que hacia. Su próximidad me resultaba tentadora. Pero, frené. Claro que frené. No sé leer mentes. Y cuando se trata de atraccion, siempre estoy por la cola. No me decidi ni a darle dos besos al saludarle... No crei que él fuera a quererlos. Al menos, eso es lo que mi subconsciente me hace creer...
Una enorme y deslumbrante sonrisa suya, fue predecesora de uno de los momentos mas felices de mi vida. Ese aroma dulce que me envolvia, al compás que sus brazos. El hecho de que mi corazón habia dejado de latir en cuanto sus labios rozaron los mios. El pensar que nunca habia disfrutado tantisimo de un beso como lo estaba haciendo en aquel momento.
Mas miedo.
Esto iba a perderse tarde o temprano.
Me entraron ganas de llorar. Mi felicidad se vió corrompida por un miedo prematuro e incoherente. Mis brazos fueron los que se lanzaron sobre él. Tenia miedo de abrir los ojos, que todo fuera un sueño y estuviera abrazando la almohada, aguantando la respiracion.
Miedo.
Miedo.
Más estupido miedo irracional.
No influyó mucho en el transcurso de los segundos, minutos y horas que estuve con él... En ocasiones me sentia aliviada. Cuando era él quien se decidia a sacarme la sonrisa, o cuando eran sus labios quienes buscaban los mios... La pared me parecia hasta comoda y él la unica compañia que queria tener en ese momento.
Me crei una ilusa. Una ingenua. Llegué a pensar que solo lo hacia por quedar bien, por no parecer un sinvergüenza y un desconsiderado. Pero no quise creerme. No podia creerme lo que estaba pensando. Es más, deseché esa idea rapidamente, devolviendome la poca confianza que habia conservado a lo largo del dia.
Cada vez que se alejaba mas de dos pasos, comenzaba a notar como la ansiedad me crecia desmesuradamente. ¿y si esa era la ultima vez que lo veia? No, no, no debia pensar eso. No, si queria sobrevivir a esos segundos de ansiedad.
En cuanto volvia se volvia a iluminar todo. Y solo con escucharle hablar, notaba como por mis venas mi sangre fluia alterada, colapsandose e impidiendome reaccionar de primeras.
Fue uno de los mejores momentos que he vivido desde que tengo memoria.
Aunque, claro está. Por mucho que yo quisiera, no podia estirar el tiempo. Me entraron ganas de llorar cuando me di cuenta de ello.
Ahora la que se alejaba era yo.
No queria. El miedo comenzó a hacer mella y con ansiedad agarraba sus manos, negandome a soltarlas.
Pero no soy merecedora de algo tan soñado como un par de horas mas a su lado.
Me hubiera gustado llorar. Pero no me veia con motivos lógicos para ello. Mientras me separaba y me alejaba calle abajo, comencé a sonreir involuntariamente...
Era la tia mas feliz del universo. Y sigo siendolo. Y espero serlo muchisimo mas tiempo...

Quiero mas dias de esos...



Te quiero


Kimi wo ai shiteru...

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