martes, 26 de julio de 2016

604

No naciste para servir al mundo según las reglas. No sirves para memorizar datos y utilizarlos. No eres lógica. Eres impulsiva. Tu cabeza está en constante ebullición y no para de transformar las cosas constantemente. No puedes evitarlo o intentar pararlo. Eso te destroza. Tienes que mancharte, tocar, sentir con tus propias manos esas ideas mutando frenéticamente. Electricidad que surge en tu cabeza y busca una toma de tierra donde plasmar su energía.
No estas hecha para servir al mundo. Estas hecha para transformarlo. Naciste con esa capacidad de transformar el gris en color. No reniegues de ese don. No quieras encajar en este mundo maltrecho.

Supervivencia, cosmovisión y arte.

Gracias papá.

domingo, 22 de mayo de 2016

603

Últimamente soy especialista en las retiradas a tiempo. Antes de hacerme un daño irreparable, me retiro. Aunque esté desarrollando una sorprendente capacidad de restauración, es mejor invertir el tiempo en reinventarse que en arreglar cada destrozo del corazón. Viendo que lo anterior era débil, para qué recuperarlo. Por qué no probar la elegante indiferencia. No hagamos el ridículo caballeros. Obviemos los sentimientos.
Me he vuelto especialista en saber cuando debo retirarme, parar, no forzarme, no exhibirme y provocar mi destrucción. Autodestrucción. Evitémosla. Obviemos los sentimientos.
Esta bien eso de ser tu propia heroína, y alejarte tu sola del peligro sin bombas nucleares estallando entre las costillas. Saber que eres capaz de actuar según tu instinto de supervivencia y no según esa voz que te pide a gritos que te tires por cada precipicio que veas, o que te enamores de cada rayo de sol que te toque. Es agradable. Y útil. Y práctico.
Se acabó el romanticismo.


Tu no querrías esto. Imagino que no querrías que yo fuera así. Pero yo tampoco querría que tu estuvieras allí, en vez de aquí impidiéndomelo. 
Un beso, un abrazo y un te quiero estés donde estés.

domingo, 8 de mayo de 2016

601

Lamassu

He pasado de tener pesadillas a no tener sueño. A dormir a deshoras y consumirme demasiado por poco. Sólo tengo un triste álamo al que han cercado las raíces y podado hasta la copa. Ya no hay piedras a las que retirarme, ni baños con cerrojos suficientes para aislarme bajo litros y litros de agua. No hay puestas de sol impolutas a las que jurar un hasta mañana, ni estrellas fugaces que vuelen a ras del suelo, barriéndome el polvo.
No.
Ahora tengo un pequeño corazón que por las noches late sobre mi esófago. Una mirada brillante y triste como la luna pero cálida como un abrazo y suspiros que parecen que entienden porqué dudo de mí misma. Y se compadecen. Es un espíritu que a veces se acurruca llenando el vacío de mi estómago y me recuerda que mientras el resto del mundo se tiene a sí mismo, yo le tengo a él para desgarrarme la nuca si escondo la cara. Ha aprendido desde que era una idea, a ser bravo y valiente, mientras que a mi me faltan manos para construir murallas a mi alrededor. El azabache es el nuevo sol que guía mis pensamientos.
Ya no duermo por las noches de lo mucho que le necesito. Me duele el cuello de asomarme bajo la cama para cercionarme de que sigue ahí, esperando el momento en que el silencio se rompa con un "te quiero" e hipsofacto avalanzarse contra mi insomnio.

No, ya no hay nada de lo que había antes. Ya no hay imperio alguno, ni catedrales, auroras, valles o poemas. No hay ni un mal plano que permita su reconstrucción. Ahora reina un vacío cubierto de cenizas, el silencio y un espíritu guardián.

Marineros del destierro no dejéis de navegar por los que se fueron pero están.

martes, 26 de abril de 2016

600

Lo que nos amenaza de verdad y cuesta más de combatir es algo que procede de nuestro interior. El impacto y el dolor de una pesadilla pueden ser mucho mayores que el de un puñetazo. 
Asimismo, a veces lo que duele no es tanto ese puñetazo como la emoción tras él...

Para poder escondernos de las brujas teníamos que escondernos bajo los cadáveres
que se esparcían por el campo y  los que aun estaban en sus casas, pero no podíamos dejar de huir,
sin embargo era un miedo tan nebuloso que no había forma de escapar de él.


y no hay forma de huir



no hay forma de huir


y no hay forma de despertar


Quiero creer que me he vuelto muy sensible e influenciable.

domingo, 10 de abril de 2016

599


Sobre mi cabeza tengo 12 galaxias, un lamassu, a Annibal cruzando los Alpes, a Ophelia muerta, recuerdos, entradas de teatro, billetes de tren, un estadio de rugby, poemas caóticos, frases en latín, flores, mariposas, uno de los besos más famosos de la historia...
Tengo un lobo guardián que me protege por las noches no dejándome dormir y durante el día es mi sombra. Me muerde las manos y los pies, no me deja estarme quieta. A veces es capaz de meterse en mi cabeza y me arranca la tristeza de un ladrido, aunque es igual de fugaz esa alegría que me contagia. Me gusta darle besos cuando duerme porque siento latir su corazón bajo mis manos y su calor acariciando mi cara. Me llena el pecho de esperanza cuando le contemplo y de pronto se despierta y me mira "¿Por qué no luchamos?".

No estoy vacía del todo, tengo demasiados amuletos, demasiadas cosas que proteger y mucho amor repartido entre demasiadas cosas. Y demasiadas personas. A veces no lo controlo y se lo cedo a quien no debo. Me da dolor de cabeza y de pecho. He comprendido que soy tan humana como el resto, que me enamoro ciegamente y que defiendo mi amor como una madre loba, a bocados y zarpazos. Eso tampoco lo controlo. A veces me muerdo a mi misma cuando quiero herir mis sentimientos y hacerlos desaparecer. Y me vuelvo loca. Me hacen pasar días como hoy, temiéndome a mi misma hasta enterrarme en la cama, mientras mi cachorro me vigila "Tranquila, yo te protegeré, nadie te molestará." 
Soy una pésima madre. Y amante. Y amiga. E hija. Pero los días siguen pasando, y yo me sigo levantando con las persianas, pensando que hoy será un buen día. 

Espero que pronto llegue el día en que deje de tener miedo de lo que siento, de sentir con mesura, de no excederme en mis pensamientos. Hay futuros que no merecen tanto sufrimiento.
Homo homini lupus.

Hace mucho tiempo que no te escribo ni una maldita carta.


domingo, 3 de abril de 2016

598

Aun no se cómo lo hiciste, pero lo hiciste. 
Enhorabuena Cristina, has llevado tu odio a un punto que jamás imaginé. 
No se si sentirme orgullosa o avergonzada de ti. 
Depende de tu próximo paso.

611

Ahora escribo en un cuaderno muy pequeñito todas las cosas que quiero ordenar en mis pensamientos. Lo llevo siempre encima, aunque much...