sábado, 30 de enero de 2010

116

No pienso llorar por todo esto. No merece la pena llorar por algo tan cotidiano y usual. Ya el todo de todos se está llendo a la mierda. Cada dia es mas dificil levantarte por la mañana con una sonrisa. Últimamente estoy demasiado atareada pensando en la que se me viene encima, en vez de en como evitarlos. Son tantos los problemas que mi cabeza alberga, que me veo incapaz de solucionar alguno de ellos. Asi que toca lo de siempre. Aguantar el chaparron, comerme ese marron en silencio y temer como no lo habia hecho nunca.
Va siendo hora de dejar a un lado la locuacidad y el capricho.



Pase lo que pase, estaré siempre contigo. Te quieromi vida.

viernes, 29 de enero de 2010

115

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Temia que no viniese. Que me dejase alli sentado, esperandola eternamente a los pies del viejo teatro. Solo tenia que aparecer por el fondo de la calle, para terminar con mi agonia. No lo soportaba mucho más. Era mi corazón lo que me hacia dudar de mi estabilidad sentimental.
No iba a venir. O quizás si.
No lo sabia, pero tampoco queria buscarle la lógica, porque intuía que eso me llevaria a la verdad, que no queria ni pensar.
A mis espaldas, de tras unas altas y viejas puertas de madera, con desconchones color marrón, sentia como si alguien se riese de mi. Cada dos por tres, miraba por encima de hombro, para asegurarme que no habia nadie detrás de mi, partiendose de risa a costa mia. De mi incredulidad. ¿Acaso creias que lo iba a dejar todo por ti?
Si, ya lo creo que si... Me lo creia, y no quise atender a razones, cuando me dijeron que no iba a ser asi.
Me levanté con resignacion, y caminé unos tres o cuatro metros hasta llegar a la acera. Una vez alli, volvi a revisar ambos extremos de la calle... Pero nadie aparecia. Como era lo normal, un domingo a las siete y media de la mañana.
El tren con destino a una nueva vida, salia a las seis. Y yo seguia esperandola. Si, quizás tenia la estúpida idea de que aún podiamos coger el siguiente tren.
Me siento en el borde de la acera y cruzo mis manos, buscando la calma.
Otra vez, esa sensacion de que se estuvieran riendo de mi, a mis espaldas. Me giré por enésima vez, pero tan solo volví a toparme con la fachada del antiguo y ruinoso teatro. Ahora que lo miraba con detenimiento... Era un teatro bonito. A pesar de llevar décadas abandonado, todavía conservaba esa elegancia y glamour que un teatro del siglo diecinueve impone. Con el paso de los minutos, girado hacia él, me iba dando cuenta de lo demacrado que estaba. El letrero, que en su tiempo era de losetas amarillas y azules, con ornamentos color verde, estaba a cachos, y con dificultad alguien podia leer Gran Teatro Berniere. Anteponiendose a la voluminosa puerta, un par de columnas de estilo dórico se alzaban sosteniendo una parte del segundo piso, que seguramente contendría más asientos y palcos, desde donde en un pasado no muy lejano, se veian las representaciones.
Lo que daria por entrar ahi y no salir jamás. Por sentarme al borde del escenario, si es que aun seguia en pie, e inspirar toda la experiencia que aquel lugar pudiera contener.
¿Qué habria hecho en mi situacion?
Espera, si es un teatro. Él no ha estado nunca en mi situación...
Me reí de mis propias conclusiones volviendo la vista a la carretera. De nuevo nadie aparecía por los extremos de la calle. Cojí aire y me resistí a pensar lo peor.
Si por lo menos hubiera podido mentener la calma, todo hubiera terminado antes.
Con resentimiento, volvi a dirigir mi vista hacia la portada del teatro y otra vez, volvi a inundarme de ese sentimiento de ridiculo que me embargaba cada vez que le miraba. Seguro que si hubiera podido decirme algo, me hubiera dicho cosas como vete, ella no vendrá. estás perdiendo el tiempo...
Pero era tan cabezota que me negaba a pensar esto. Queria hacer oidos sordos a mi conciencia.
Podriamos haber quedado en otro sitio. No se. La estacion directamente.
Este sitio me hace sentir un fracasado... Pero qué digo... ¿Acaso él no fracaso tambien?¿no lo abandonaron, lo cerraron y lo han destrozado...?
Pero... Tenia que reconocerlo. Él seguia en pie. Igual de elegante, imponente e indestructible que hará cien años... Quizás deba aprender de él. ¿Cuántas veces no habrá esperado más de lo que dió? O más de lo que recibió. ¿En cuántas ocasiones, no habrá querido derrumbarse y desaparecer? Despues de las innumerables representaciones, musicales y eventos que habrá albergado durante años...
Y miralo... él sigue en pie...
Viendo que mi reloj marca las ocho, decido darme por vencido. No, no vendrá. Contemplé el poderoso edificio, como el hijo que mira a su padre tras haber corroborado una advertencia. Sonrei. Quizás tenga que echar yo tambien el cierre. Pensé con resignacion.
Y lo eché.
Desde aquel dia, no he vuelto a abrirle las puertas a nadie. Abandoné mi corazón y de vez en cuando, alguna persona con necesidad de techo, se resguarda bajo el pequeño porche, en la entrada, donde pasa un par de noches, las suficientes, para que luego pueda seguir su propio camino.
Es posible que los dos estemos mejor asi. Mejor vacios de gente, que llenos de espectáculos, comedias, teatros y canciones conmovedoras acompañando a musicales lacrimógenos. No quiero dar pie de nuevo a otro drama.
Mejor asi vacios e indestructibles.







Podria escribir los versos más tristes esta noche... Pero me duele la cabeza.

domingo, 24 de enero de 2010

113

Algo me dice que lo que deberia ir bien, va mal.

Y lo que deberia ir mal... Va peor.

Todo es tan frágil y yo tan sumamente bruta.

jueves, 21 de enero de 2010

112

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Hoy encontré mi vocacion.

La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero.

La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero despues de pasar el dia más frustrante que pueda recordar.

La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero con mi camara de fotos, disfrutando de como la gente me mira como si yo fuera extrangera.


La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero paseando por los jardines que bordean el rio hasta el puente del arenal.

La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero y contemplar las luces de todo tipo reflejadas en el agua de las fuentes, el rio, los charcos...

La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero y pensar que en ese momento no tenia ni casa, ni familia, ni amigos, ni donde dejarme caer muerta.

La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero intentando describir todos los colores que se dibujan a lo lejos.

La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero y planear que a la vuelta te comprarás una bolsa de gominolas.




La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero y sonreir, sintiendome orgullosa, feliz y dichosa de haber nacido en una ciudad con tales atardeceres.


La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero con un hambre impresionante, pensando que las nubes podrian ser perfectamente deliciosos algodones de azucar, rosas, morados, blanquecinos, pálidos... pero dulces.

La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero y esperar a que las farolas se encendieran.


La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero escuchando dosmilquinientascincuentaycuatro veces Mediterráneo" de Joan Manuel Serrat.

La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero deseando que el sol se detenga justo en el horizonte.

La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero con el movil apagado.

La Ribera a las 7 en punto de la tarde un 21 de Enero y contemplar a la gente paseando, inventandote historias para cada una de las fotos que les echas sin que se den cuenta.

La Ribera a las 7 en punto de la tarde un 21 de Enero queriendo infiltrarme por donde no se puede para echar fotos donde nadie suele pisar.

La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero y echar fotos desenfocadas, provocando circulos de colores que me encantan.

La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero despues de salir de Educacion Fisica, cuando pensaba que no podia mover un musculo por las agujetas.


La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero planificando lo que hare los próximos diez minutos.

La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero maldiciendo el no tener una azotea con vistas a ese paisaje.


La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero esperando a que la luna brillara, como si fuera una bombilla de bajo consumo que tarda en hacerse notar.

La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero y los dos kilómetros y pico que hay de puente a puente.


La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero colocandome el gorrito en condiciones veinte veces cada minuto.


La Ribera a las 7 de la tarde un 21 de Enero rezando por que no llegue la hora de volver.


No es la mejor foto, pero es la que más me gusta de las que eché hoy. Aunque las gruas lo estropean todo. A las siete de la tarde, un 21 de Enero de 2010.

111

La chica del corazón roto.

Creo que demasiadas veces me han considerado un pervertido (yo mismo lo pienso en ocasiones) e incluso algunas pocas un perversor (vaya, esta palabra no existe…), al menos supongo que no soy mala persona, pues ninguna de mis acciones son un delito, aunque sean algo extravagantes. Supongo que mirar y escribir sobre una desconocida es una de ellas. Creedme, si yo pudiese escribiría sobre alguna conocida, pero por lo visto el Destino y la Casualidad me dan una de cal y otra de arena, obligándome a echar mano de musas anónimas.


La chica de hoy es joven, apenas tendrá veintipocos, está acompañada por una mujer bastante mas mayor que ella, demasiado para ser su madre, yo diría que su tía. Conversan alegremente, hablando fuerte y riendo a carcajadas llenando el vagón de ese sonido de excepción, si bien no se puede comparar con el gemido orgásmico de la persona amada, pero bueno dejemos estar ese tema de momento, cada cosa a su tiempo…

Tiene un precioso cabello negro, ondulado, espeso, un poco por debajo de los hombros. Ningún mechón tapa su cara, dejando ver su piel pálida y tersa (tal vez cubierta de una fina capa de maquillaje) y sus ojos grandes y claros, de los que dan vida. Su nariz es pequeña y graciosa y su gran boca llena de risa sus enjutas mejillas.

Lo más curioso de ella esta al llegar a su pequeño pecho, aun de adolescente, enmarcado en el amplio escote de una blusa estampada. Una cicatriz recorre de arriba a abajo la parte visible de su esternón dejando a sus lados unas pequeñas heridas circulares que descienden con ella hasta perderse entre sus pechos.

Esta orgullosa de su cicatriz, tanto como un militar puede estarlo de una medalla o de sus propias heridas, que muestra sin miedo mientras relata de historia de cada una de ellas. Esa cicatriz hablaba por si sola: “Miradme, he sufrido pero lo he superado, vosotros también podéis”



No es mio. Cogido de: http://www.artgerust.com/escritos.php?id=3028

110

Se me fue la cabeza. Hablé demasiado. Ahora me arrepiento. Agacha la cabeza.

611

Ahora escribo en un cuaderno muy pequeñito todas las cosas que quiero ordenar en mis pensamientos. Lo llevo siempre encima, aunque much...