martes, 10 de noviembre de 2015

578

"De un tiempo a esta parte sufro
de constantes altibajos emocionales debido a,
o en consecuencia de, (no estoy segura)
una enorme y repentina desmotivación
que está repercutiendo gravemente
en mis estudios y vida social."
.
.
.

577

Se me tensa la mandíbula.
Se me encoje el pecho y la garganta.
Mi estómago es un saco lleno de nada que no para de gritarme 'no, no quiero, déjame'.
Y mi cabeza le responde 'lo se, yo tampoco quiero'.
Mi corazón dice 'pongámonos en huelga'.
Y todos le siguen a ciegas.
Y efectivamente ya ninguno funciona.
Qué me pasa.
He tirado la comida por el retrete.
He odiado cada minuto del entrenamiento.
No he escuchado ni una sola palabra de nadie.
He querido tirar mi bicicleta al arcén y mandar el día al infierno.
Qué me pasa.
Que soy todo odio y miedo y tristeza y asco y apatía.
Y de pronto subo. Y subo. Y subo. Y se me derriten las alas con el sol. Y caigo en picado. Y me estampo contra los rosales.

Don't think you're safe 'cause it's no over.

sábado, 7 de noviembre de 2015

576


Tengo la teoría de que soy un poco masoquista. Porque me aferro a lo que más me hiere, siendo esto lo que más contribuye a mi supervivencia. Es irónico. Lo que no te mata te hace más fuerte y estoy intentando aprender de mis pequeñas muertes. Me gusta aprender a base de hostias contra el suelo. Jamás creí que me gustaría tanto hacerme daño, placar, encapricharme, desencapricharme, desilusionarme, procrastinar, dudar de mí misma una y otra vez. Es sencillamente mi vida, mi autodestrucción. 
Pasar las noches en vela pensando en los por qués de los qués y los cómos, a sabiendas de que estoy desarrollando una enfermedad que me desgasta la memoria, la mirada, el corazón, esa es la esencia de quien soy ahora. Estoy enfermando al acumular sentimientos que se enfrentan y que no declaran ganador, tengo a todos mis enemigos conviviendo conmigo. Y me encanta. Y lo detesto. No me deja comer. No me deja estudiar. No me deja hablar. No me deja hacer nada. Quiero estar muy quietecita en un rincón y ver cómo pasa el tiempo. 
Ojalá supiera dónde va a terminar esto, dónde voy a acabar si sigo así. Puede que no tenga un final feliz. De hecho, estoy cien por cien segura de que no va a tener un final feliz. 
Ya no pido que nadie me rescate, he comprendido que no quiero salir de este camino de subidas y bajadas. Es más emocionante. Es excitante. Cuando el cielo está despejado no me importa respirar; se apreciar una buena brisa, pero no sabría qué hacer entre tanta luz y tanta llanura. Me desquicia más incluso que mi vorágine de problemas. Los grandes cataclismos también te permiten coger aire y hacen que cada respiro merezca más la pena. No estoy hablando desde el valor; no quiero guerra por que sea divertido pelear. Ojalá fuera eso. Al menos habría aprendido a pelear si así fuera. No, en realidad no soy valiente. Solo estoy trastornada y no se distinguir ya lo que duele de lo que no, porque dejo que todo me haga daño, de cualquier forma. Estoy asustada. Cansada. Perdida. Y a veces me levanto, echo a correr y busco darme bien fuerte contra un muro, esperando que eso me haga sentir viva o me reconecte de nuevo.
Hace un tiempo escribí afirmando que había encontrado la paz, una paz fría y acogedora, que me permitía sumergirme en ella sin ahogarme. Creo que ha empezado a cristalizarse y me hallo rodeada de hielo que se mueve violentamente, que me atraviesa. La paz ya no existe, nunca existió, solo aprendí a convivir con la locura. 
Podría afirmar que me encuentro peor que nunca. Ni si quiera se qué hacer al respecto. No se si hay una salida, una alternativa. No se si quiero salir siquiera. Para mí esto es ya rutina. No me imagino de otra manera. Desquiciada dentro de una carcasa de cerámica que apenas expresa. No me mostraré, no creo que sea lo más adecuado. No sabría enfrentarme a la reacción del mundo. No se enfrentarme a mí misma, imagínate que me enfrento al mundo. 

No voy a pedir ayuda esta vez, pero quiero que sepas que las cosas no me van muy bien. Me vengo abajo con todo el artesonado. Se nos hunde el barco.
Trastrorno disociativo.

martes, 3 de noviembre de 2015

574


Hoy me dijeron que me alejara del pasado y que viviera en el presente. 
Pero es el pasado quien vive en mi. 
Y a veces me desnuda el alma y me deja en bragas.

domingo, 1 de noviembre de 2015

573

Todos mis sentidos preguntan dónde estas.

Yo estoy encaprichada sabes, de un niño bueno pero tonto y a la vez listo. Demasiado listo. Yo soy un poco boba. Me han dicho que bailo bien, y que me echarán de menos. Pero no se si es cierto. Porque siento que nadie - o casi nadie. - te echa a ti, tanto de menos como yo. Hoy esperaba que fuera una noche de desenfreno, de casi olvidarme de ti.  Pero no puedo. Cuando algo no sale como yo quiero pienso en ti, y en que me dirías. Pero ya casi no recuerdo tu voz. Y eso me aterra. Me aterra porque hago cosas estupidas. Porque tengo el valor de los inconscientes. De los que esperan sin esperar.

Todo el mundo viste hoy de calavera. Y sinceramente, me gustaría saber como es la tuya. Como dijo Miguel Hernández, me gustaría apartar la tierra a dentelladas y besar tu noble calavera. Me gustaría que sucedieran tantas cosas, hacer tantas cosas...

Galeno,  no se si los encaprichamientos son buenos o sanos... no se si tu moriste por uno o si era algo tan profundo como el océano.  Quizás lo pensaste así.  A veces agradezco que no me enseñaras cosas como que la noche no tiene límite, o que se puede vivir sin amor. Yo se que no se puede vivir sin amor. Pero sin embargo yo, vacía que estoy sigo viviendo, y tu, tu tan lleno que estabas, estas muerto. 
Estoy caminando sola por la judería. Y sin embargo sigo esperado que aparezca de pronto; o que pregunte por mi. Y yo lloro mientras camino.  Sin ver muy bien lo que escribo. Hoy le he dicho que hace cinco años que estoy incompleta, que no soy persona y soy medio animal inconsciente que no sabe qué pensar de las personas y qué pensar de sí misma. Me cuesta tanto sobrevivir por mí misma.

Cada vez esto se me va más de las manos. Creo que se lo que estoy haciendo pero en realidad no... en realidad no tengo ni idea. Sólo actuó según lo que pasa. Y las cosas pasan mientras yo sigo resistiendo las embestidas.
Las personas que me cruzo van en pareja sabes, y se hacen fotos con la torre de la mezquita catedral celebrando que son afortunados por ver juntos cosas tan hermosas a unas horas en las que sólo las estrellas están despiertas.

Yo sin embargo lloro. Porque no se tu, pero otras personas están sufriendo sin remedio. Porque lo que tu elegiste voluntariamente hay gente que lo padece sin querer; y es que nadie quiere morirse. ¿Sabes la de veces que me he acostado y despertado pensando en la muerte? ¿Crees que gente como yo, que baila bien, que echarán de menos, debe pensar en esas cosas? 

He de admitir que un poquito de odio si que te tengo. Porque aunque me enseñaste cosas magníficas y conocí  personas maravillosas, sigo sintiéndome inútil sin ti. Y eso lo hiciste terriblemente mal. Abandonar a la gente... qué cosas tienes.

Yo espero haber aprendido de ti muchas cosas y diferenciarme de ti en muchos aspectos. Espero ser como tu y a la vez me aterroriza serlo. Porque, quién quiere morirse lleno de amor, y quien quiere morirse solo. Nadie, en absoluto, y yo la última. 

La soledad me agrada y a la vez me repele. Igual que el alcohol. Ahora me sobra demasiado alcohol. O demasiado encaprichamiento. Quién sabe. Tengo la teoría de que no se amar. Y de qué soy demasiado parecida a ti.

Que dios te bendiga Galeno. O quien sea pero bendito seas porque he aprendido y desaprendido muchas cosas de ti.

Un beso, un abrazo y un te quiero en tu aniversario.
Que vivan los muertos.

domingo, 25 de octubre de 2015

572



Tengo fe en que llegará esa gran luz que me ciegue y me haga creer de nuevo en la realidad. Ahora solo creo en demonios guardianes, quimeras, bailarinas con vestidos hechos de flores, ciudades llenas de amor y lluvia, mucha lluvia, paseos interminables, de día, de noche, atardeceres, en sueños, con música que baila con el viento, en la memoria de los desconocidos y en las nubes, los pájaros y las raíces profundas que se alzan en el infinito; creo en las primeras oportunidades, en la suerte de los tontos, en las habitaciones con puertas a las estrellas, creo en los misterios más allá de los pigmentos y en el brillo que desprende la piedra de más de diez mil años, el cielo fluyendo bajo mis pies, personas que no entienden la ironía, dolores de piernas, de pies, de espalda, besos de una madre que lo curan todo y limpian las manchas de café, las calles silenciosas en plena hora punta, en las guerras terribles que se libran en una noche y dejan sólo un muerto; creo en las personas que creen en fantasmas como yo.

Yo traigo la fantasía y es en lo único que creo. Qué difícil se me está haciendo el día a día, cuando no veo nada que transformar, nada que crear, nada que imaginar. Que me estoy quedando vacía y gris.

Lo siento, necesito que vuelvas.

611

Ahora escribo en un cuaderno muy pequeñito todas las cosas que quiero ordenar en mis pensamientos. Lo llevo siempre encima, aunque much...