lunes, 2 de febrero de 2015

557



Hace mucho tiempo que no escribo. Que no te hablo. Este blog se ha convertido en una especie de medio a través del cual hablar contigo y conmigo. En parte no he aparecido por aquí porque he tenido un dedo roto y en parte porque no he tenido tiempo de respirar.

Pero mira, te cuento cosillas asi medio importantes que han pasado estos dos meses. Jugué en Córdoba contra Jaén y ensayé cuatro veces. Bueno, valieron tres, en una se me cayó el balón. Ese día fue pletórico, y me temo que no sabría decirte la fecha, no se me ha quedado grabada maldita sea. Tengo mala memoria para algunas cosas. 
Para lo que no tengo mala memoria es para decirte el día que me rompí el dedo, también jugando contra Jaén, en Jaén, un precioso sábado 13 de Diciembre. Y su consecuente operación el día 18. Qué terror. Qué pánico. Cuánto lloré de puro miedo. Y de pensar en el futuro próximo que me esperaba. Y que estoy sufriendo aún. Me operaron y me ensartaron en dedo con dos hierros a modo de tapón de sifón de botella de casera antigua. Ha sido una tortura. Ya no solo el dolor y las noches llorando de miedo porque no sabía qué me pasaba y porqué dolía tantísimo. Si y además me caí de bruces con los hierrecitos. En fin. No fue solo eso lo que dolió. Dolió echar por tierra meses y meses de trabajo de físico, rugby, entrenamientos, gimnasio, el parón (me había puesto hecha un toro, ¡levantaba 60kg en barra olímpica!) También dolió no poder dar el 100% de mi en nada todo este tiempo. Suena tonto cuando dices que no has podido hacer nosequé por que tienes un dedo roto, pero eso es así cuando nunca te has roto un dedo.

Como el año anterior, he vuelto a tener unas vacaciones y un diciembre convaleciente y con toda mi familia volcada sobre mí. Con lo que yo odio que la gente me mime, y me haga, y me pregunte, y esté todo el día encima mía. Con lo independiente que yo soy. Supongo y aunque suene a gilipollas, que el hecho de ser el centro de atención es otra de las cosas que más me han jodido de tener el dedo roto. 

Increíblemente y tras dos meses de muy duro trabajo y sacrificio, he terminado el primer cuatrimestre de mi primer año de carrera sana, salva y con todo aprobado (¡Incluso Arqueología!). Y la semana que viene empiezo el siguiente cuatrimestre. Estoy muy muy ilusionada. Me encanta empezar de cero, asignaturas nuevas, profes nuevos, una carpeta nueva, y encima se acercará el calorcito y yo estaré de mejor humor cuando avance la rehabilitación y vuelva a hacerme asidua al gimnasio y a miralbaida (por cierto, mi equipo va viento en popa, ¡mejor que nunca! Te harían los ojos chiribitas si vieras lo que tenemos entre manos. ¡Qué niñas!)

En fin. Todo ha estado muy muy negro estos últimos meses. Salí del año con el pie izquierdo, volví a entrar con el pie izquierdo y vamos, no noté la diferencia. Solo que tuve que apretar el doble.

Fátima y Nerea están bien. Y Camacho también. O eso creo. Me temo que les he desatendido bastante desde que mi dedo reclama todo el protagonismo. Y estoy ya harta, la verdad, admito que no me gusta que me mimen, pero a mi me encanta cuidar de la gente y me da rabia no estar más con ellos, poder hacer cosas con ellos y en general hacer vida social como me gustaría. Por otro lado ellos están también peleando sus batallas y trato de apoyarlos todo lo que puedo desde mi posición. No puedo descuidar los tres regalos con los que me dejaste, ya sabes, tengo una responsabilidad para contigo.

Dame fuerzas, dame paciencia. Y transmiteme un poco de tu sabiduría y alegría, porque estoy a punto de colapsar. Ya te lo contaré otro día. Hoy solo era actualizarte y que sepas que todo va lo mejor que consigo que vaya. Estoy tirando de todo lo mejor que puedo, te lo prometo. Y tratando que no me duela el corazón. 
Un fuerte abrazo estés donde estés, un beso y un hasta la próxima.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

556


Tu lo habrías hecho mejor, lo se. Y quizás yo también lo habría hecho mejor. Eso no lo se. Estoy muy cansada, no quiero seguir, me quiero sentar a mirar como pasa el tiempo y hacerme de piedra.

Lo hago todo lo mejor que puedo, te lo prometo. Pero es este miedo constante. El no saber salir.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

555

Hola. Hola... Se que estás por ahi. Y se que me estarás mirando con lástima y compasión. Porque no tengo por donde agarrar la situación, porque ya esta todo establecido. Regresión a la media.

No se si estuviste atento, pero hice cosas que jamás me crei capaz de hacer. Y me gustó, salirme del molde tan soberbiamente me hace implosionar de felicidad.
No entiendo como tan de repente, he vuelto al principio. Al cero absoluto. A la nada.

Stick to the status quo.

sábado, 15 de noviembre de 2014

555



Llevo desde hace un tiempo con un fuerte nudo en el estómago que se hace más grande conforme más se acerca el final del año. Desde que he empezado a trabajar a destajo, tengo la sensación de que he empeorado como persona y eso me da mucho miedo. Por primera vez en mucho tiempo estoy actuando como una adulta responsable de sus actos y no se si me estoy pasando con la responsabilidad, porque me siento desbordada. Uso mucho esa palabra últimamente. Desbordada. Interpreto desbordada como ese momento en que suceden muchísimas cosas a tu alrededor, atropellándose las unas a las otras, creando un caos incontrolable, tirando muy fuerte de las riendas que creías controlar, y no sabes donde mirar, ni a qué agarrarte, ni dónde situarte, e instintivamente te llevas las manos a la cara y cierras los ojos, mareada y cansada, respirando rápida y profundamente, dejando que todo tome el camino que esté destinado a tomar. Sintiendo por unos instantes que no pasa nada, que está bien que todo se vaya de madre durante un momento, concienciándote de que tendrás que empezar de cero y que eso no es malo. No es malo comenzar de cero y retomar el control paulatinamente. O eso he creído yo siempre. Me he subido a un tren del que no puedo bajarme y va muy rápido. No estoy acostumbrada a este ritmo de vida, pero en parte me gusta tener algo que hacer constantemente, moverme, conocer y aprender, tener sitios a los que ir, temas que investigar y meditar...
Pero, ¿Y las personas? Oh, aqui es donde me aterrorizo. Aqui es donde creo que me he tropezado. Estoy dejando de lado a la gente, me estoy dando cuenta de que cada día me intereso menos por los demás, y cuando caigo en la cuenta me abordan mil preguntas y preocupaciones que si no resuelvo en el momento se me acumulan y me hacen de lastre a la hora de trabajar. Soltar ese lastre de golpe sería tremendamente egoísta, pero es la manera de seguir con mi ritmo y no salir herida. O de ignorar la herida. Creo que estoy empeorando como persona, porque ya no me importan tanto las personas. O por que si me importan, pero ignoro por completo esa responsabilidad para con las personas que yo misma me impongo. Y se crea la bipolaridad. Y me mata de miedo y de pena. Qué sería yo sin las personas. Claro que qué sería yo sin mi acelerado ritmo de vida. No hay balanza para medir esto, porque nadie es más importante que yo, ni yo no soy más importante que nadie.



Quizás tu sabrías que hacer. O no, o quizás tu fueras uno de los atropellados por el tren.

jueves, 13 de noviembre de 2014

554



This is the story of watching a man dying
the subject is unpopular
but i don't feel like lying
when i think of it now i acted like a sinner
i just washed my hands
then i went for my dinner...


Late corazón.  Late. Late late late late late late late late late ¡late!
Bloqued.

lunes, 3 de noviembre de 2014

553


Antes de ayer fue día 1 de noviembre y se cumplían 3 años desde que te fuiste. Llevo semanas esperando con terror este fin de semana, en el que pensaba que o me hundía o me hundía. Había cambiado de mentalidad, tenía pensado plantarle cara a la tristeza e ir a la playa, donde nos reíamos tanto, a lanzar una carta al infinito. Quise restaurar el equilibrio, con una ceremonia algo teatral, a lo romano (que de algo tenía que servirme ir a clase) y purificar así mi espíritu, limpiándolo de tristeza y quedando en paz contigo.
Pero no ha podido ser, no todos pasamos por lo mismo, no todos hemos evolucionado de igual manera, no todo hemos cicatrizado. 
Yo tampoco, no del todo, pero lo prefiero así. No quiero olvidar que hubo un tiempo en el que decirte Te quiero sonaba raro y no me gustaba que me dieras abrazos o besos. Me conformaba con tenerte siempre a mi lado y saber que podía contar contigo para lo que fuera, bueno o malo. 
En definitiva, yo no busco olvidar y superar cada 1 de noviembre, hasta que llegue el día en el que no sienta y no recuerde nada, y sea un día más. Los 1 de noviembre no serán jamás un día más, así me lo he prometido. 
Me duele pensar que he tratado de rellenar cada hueco de estos últimos tres días con tal de no pensar en ello, y me siento un poco culpable por que al final, he rehuido mi responsabilidad para con tu recuerdo. Trataré de corregirlo como buenamente pueda, pero entiende que no quiero hacerme mucho daño, pues me toca pegarle duro al día a día y si me falla el corazón, no podré sacar fuerzas de ninguna parte. Entiéndelo. 

"Pero que no te duela el corazón, que no hay pastilla que alivie"

miércoles, 15 de octubre de 2014

552



Te prometo que lo hago lo mejor que puedo. 
Trato de hacerlo todo lo mejor que puedo. 
Trato de hacerlo todo. 
Te lo prometo.
Lo intento.
No
.

611

Ahora escribo en un cuaderno muy pequeñito todas las cosas que quiero ordenar en mis pensamientos. Lo llevo siempre encima, aunque much...