domingo, 12 de diciembre de 2010

290


Había una vez una chica que cuando cerraba los ojos creia que el mundo ya no la podia ver. Solía cerrarlos cuando se sentia sola, o angustiada o simplemente cuando tenia miedo. Todo el mundo pensaba que era una mujer fuerte y valiente y muy pocos sabian que en realidad, era frágil y que frecuentemente se sentía asustada y sola, como una niña perdida en un bosque, de noche...

Ingrid

sábado, 11 de diciembre de 2010

289

Hombrefóbica. Me lo hicieron pasar mal.

Definitivamente no puedo hacerlo. No si ello conlleva ser quien no soy. No nací para esto. No voy a ser de otro modo por una persona. Es un capricho. Pasajero. Le acabaré cogiendo manía y todo quedará en una vez que pasó aquello, pero ya está. Aunque no pueda evitarlo (Pues soy un ser humano. Somos máquinas de desear.) se que tarde o temprano pasará. Dejaré de intentarlo, si es que alguna vez lo intenté y todo volverá a la normalidad y volveré a negociar con la carne humana como mercancía en la que se convierten los fines de semana. 

Dulces como miel mas con carácter de león...

martes, 7 de diciembre de 2010

288


¿A donde se fueron las golondrinas?¿Y el rock?
El ambiente está triste. Y yo estoy ambientada.


Cosas increíbles suceden a veces por aquí...

287



Los dos estábamos en un bar, él tras la barra y yo la única sentada junto a ella. El resto de gente bailaba alegremente por el local y yo les daba la espalda. Le pedí un Nestea y con una sonrisa me puso un Acuarius. Ni si quiera me enfadé y simplemente le devolví la sonrisa aguantando una carcajada. Él se quedó frente a mi, esperando que le diera un sorbo a mi bebida y quedara igual de contenta. En vez de eso comencé a tararear una canción que en seguida él averiguó cual era y me siguió con la letra. Los dos nos echamos a reír al cabo del rato y finalmente él abandonó la barra para dirigirse al final del local y hablar con un hombre que parecía ser el dj. No pude evitar seguirlo con la mirada y descubrí que todo el mundo que a mi alrededor bailaba se había parado de repente. Él se acercó a mi y volvió a echarse a reír poniéndose rojo. Agarré su mano que me estaba ofreciendo tímidamente y dimos un par de pasos hasta situarnos entre la gente que había cambiado de ritmo.
Otra vez nos echamos a reír.

¡Agúzate! Hazte valer


Me dan miedo las coincidencias.

sábado, 4 de diciembre de 2010

285


¡Y a la mierda el ser humano!

Ayer volvimos a hacer negocios, y creo que me atraganté con una moneda.

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Ahora escribo en un cuaderno muy pequeñito todas las cosas que quiero ordenar en mis pensamientos. Lo llevo siempre encima, aunque much...