jueves, 7 de mayo de 2009

36

Espera sentada en el escalon. Juega con las mangas de su chaqueta nueva, que tienen un hilacho descosido por dentro. Está nerviosa. Es la primera vez que lo va ha ver tras dos años. Sonrie para si misma.
Dos largos años, que merecieron la pena aguantar sin sus ojos, sus sonrisas, su voz... Se siente orgullosa de si misma. Pudo soportarlo mejor de lo que creyó jamas y eso le hace ampliar la sonrisa, aunque no la aparta de sus mangas. Instintivamente se mira las uñas. Piensa que estan bien, que esa capa de esmalte transparente, les da un aspecto de mas cuidadas... Sabe que a él le chifla acariciar sus manos, cuando están sentados. Le dijo que era una mania suya desde pequeño. En esos dos meses, ella se las habia cuidado excesivamente, solo para que él se sintiera dichoso por acariciarlas. Sin anillos mucho mejor, y en la muñeca derecha, una pulsera muy casual y plateada, de simples eslavones pequeñitos y brillantes. Su pelo le cae descuidadamente por el hombro. Es morena, y se da cuenta de que le brilla el pelo al sol, con tonos caobas, lo suficiente, para impresionarle. Quiere que le diga lo guapa que está, y se ha esmerado muchisimo en peinarse y desenredarselo, para tenerlo suave y rizado, natural.
Ese dia ha probado a ser lo mas natural posible.
Se coloca el falso de los vaqueros con cuidado alrededor de sus converse negras, compradas el dia anterior, ya que segun parece se han puesto de moda. Igualmente se coje el borde de la camiseta y procura recolocarselo alrededor de la cintura. Una camiseta sencilla, de color gris y estrechita. Vuelve a sonreir al ver que en esos dos años, habia perdido unas tallas, a base de no comer apenas nada, pero solo de pensar que es para sorprenderle, le hace pensar que todo ha merecido la pena. No se ha pintado. Tan solo un poco de rimel para realzar las pestañas y debajo, sus ojos verdes, procurando parecer lo mas grandes posibles. El sol los aclara, y eso a ella le encanta. Desea que en algun momento del dia, él le coja de sus suaves manos, con la otra le acaricie su brillante y sedoso cabello y con una sonrisa de nieve la mire a los ojos y pronuncie unas deseadas y bellisimas palabras, que siempre ha soñado escuchar. Su corazon se acelera. Y le encanta esa sensacion. Ansia que se haga realidad, y que su corazon se le salga del pecho.
De tanto mirarse las mangas, se olvida de que el tiempo ha pasado y de que ya es la hora. Mira esperanzada a ambas partes de la calle, con las manos en el pecho, ansiando ver la silueta del chico. Pero no está. Piensa en calmarse, aun falta un minuto. Él nunca fue muy puntual de todas formas...
Se levanta con inferencia y da un par de pasos a su derecha; luego dos a su izquierda. Otros dos al otro lado y asi hasta que lo ve estupido. Para. Vuelve a juguetear con el hilillo de su manga, notando como el nerviosismo le sube por la tráquea. Un escalofrio la hace mirar atrás, aunque en vano mas que nada, por que no ve nada anormal en el paisaje.
Vuelve al escalon y se sienta, o se deja caer mejor dicho. Vuelve a soñar con esa linda escena, él frente a ella. Su corazon desbocado y sus manos unidas, como sus miradas.
Un par de minutos se sobrepasan, mientras no hace mas que darle vueltas y mas vueltas al hilacho. Este finalmente se rompe, y un suspiro, acompaña al hilo hasta el suelo.
Alza la vista y siente que su corazon estalla de felicidad al ver como alguien realmente familiar se acerca hasta ella. No sabe si sonreir. Tampoco sabe si es él, en realidad. El joven de pelo negro se para frente a ella y ambos se miran.
El chico tampoco sonrie, pero no aparta la mirada de sus ojos.
El corazon le late a mil por hora y no sabe como controlarlo.

- Cómo has cambiado...- Murmura su dulce e inconfundible voz.
- Hola...- Consigue articular con un debil hilillo de voz, cargado de incredulidad y alegria.

Sin mediar una palabra mas, ella no duda en abrazarle.
Muy fuerte. Y hundiendo la cara en su carbonizado cabello. Nota como tras su cabeza, una mano le recorre el cabello. Y entonces, se siente satisfecha al ver que habia resultado. Aspira una vez mas ese dulce aroma y se separa de él. Este procura encontrar sus manos y estratégicamente ella le mira a la cara, esperando enganchar su mirada de alguna forma. El sol le da en la cara, y eso hace que su autoestima suba por segundos. El chico le mira las manos, y las acaricia y recorre, por cada rincon.

- No sabia que te cuidaras tato las uñas.- Comenta.
- Una mania que cogi de mi hermana...
- Me gusta.

Afirma, haciendola la persona mas feliz del mundo. Procura controlar su respiracion, pero antes de poder intentarlo, él alza la vista y apartandose el flequillo con un grácil movimiento de cabeza, la mira a los ojos. Los suyos son oscuros, marrones... Los mas perfectos para ella. Sonrie instintivamente y nota como él tambien controla una entrañable sonrisa.

- Siempre envidiaré tus ojos. Tenlo presente.

Confirma con una sonrisa. Un apreton de manos la hacen cercionarse de que aun no la ha soltado. Se siente feliz. No fluyen mas palabras entre ellos, y el ambiente parece cargado de un perfume suave y relajante. Una de las manos del muchacho se alza para acariciarle el cabello, bastante interesado en recorer cada uno de los rizos con los dedos.

- Te he echado de menos.

Advierte volviendo a sonreir.

- Y yo a ti tambien.

Responde, coincidiendo.

- ¿Sigue abierto el sitio ese donde servian cariño y bondad gratis?

Ella se sorprende de la forma que ha tenido de preguntar. Pero no tarda en desextrañarse. Él siempre fue asi de especial. Eso le encanta.

- Dia y noche.
- Pues ahora mismo, necesito un buen trago de ambas cosas.
- Esta bien. Sirvase usted mismo.

Y rapidamente, las distancias se estrechan, los aromas se funden en uno, volviendose intensos y embalsamadores; Sus labios se unen y sus corazones se apresuran a llevar el mismo ritmo desenfrenado y progresivo.
Mariposas comienzan ha ascenderle por el estomago. Es muy feliz, la que más, incluso. No quiere soltarlo nunca mas. Lo quiere ahi, con ella, besandola, empapandola de ese olor tan caracteristico suyo.
Está disfrutando. Ese calor le resulta raro, extraño, pero intenta familiarizarse al máximo con él.
Es perf..........

























































¡¡PUM!!
¡¡DESPIERTA AHORA MISMO Y DATE CUENTA DE QUÉ ERES, QUIÉN ERES Y DE DONDE MIERDAS ESTAS, jODER!!

La peor de las pesadillas es soñar con lo insoñable.

domingo, 3 de mayo de 2009

35



http://walter.nomadlife.org/uploaded_images/resaca-702283.jpg

No bastaron las bebidas, los porros, las charlas, las mierdas de unos y de otros, no valió una noche muy larga a base de sensaciones cortas, no bastaron las risas, los llantos, no bastó la mejor vista de toda la ciudad, no sirvió de nada el inflarse a licor ni las innumerables riduculas caidas, no valió tampoco ni los gritos ni los cabreos, ni siquiera los miles de paseos de pub en pub, bebiendo y fumando sin parar...

Quien quiera hacer de sujetavelas que llame al 526536097459486593847280 y pico.


Puede que ya este harta de estar sola.

34


Chica: Me gusta cuando sonries.
Chico: ¿Por que?
Chica: No lo se... Me haces sonreir a mi tambien.
Chico: ¿Te guta sonreir?
Chica: Si.
Chico: ¿y por que no sonries mas a menudo?
Chica: Por que no tengo motivos para hacerlo.
Chico: Entonces... ¿Soy un motivo para sonreir?
Chica: Exacto. Tambien me gusta cuando te ries.
Chico: ¿Y eso por que?
Chica: Por que tus carcajadas desembocan en una sonrisa.
Chico: Con lo cual... Tu tambien sonries... Entiendo.
Chica: Entonces, ¿Sonreiras siempre?
Chico: Puede que algun dia yo no tenga motivos para sonreir.
Chica: No me importa, te sacaré una sonrisa como sea.
Chico: ¿Y si no quiero sonreir?
Chica: Pues yo tampoco sonreiré. Y si lloras, lloraré.
Chico: Yo no quiero verte llorar... Me sentiré culpable y lloraré mas.
Chica: Entonces, no acabariamos nunca.
Chico: Vale, no lloraré. O al menos, lo intentaré.
Chica: Eso me encantará.
Chico: Ahora que lo pienso... A mi tambien me gusta verte sonreir.
Chica: ¿Por que?
Chico: No lo se, me haces sonreir a mi tambien.
Chica: ¿Te gusta sonreir?
Chico: Si.
Chica: ¿Y por que no lo haces mas a menudo?
Chico: Por que mi vida es triste y aburrida.
Chica: ¿Y eso?
Chico: Por que no puedo verte sonreir todos los dias.

33

Aplico todo lo que se
Hago mas de lo que puedo
Y puedo mas de lo que crees que puedo hacer.

miércoles, 29 de abril de 2009

32

Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. cuando muerden dejan una herida profunda

martes, 28 de abril de 2009

31



Son las tres de la mañana... 3:09 para ser exactos...

Y tengo ganas de escribir...
Algo filosófico, para desahogarme...

Pero tengo tantisimas cosas en la cabeza ahora mismo, que no se muy como ni de que quejarme...

Supongo que puedo quejarme de ser una quejica. Pero bueno, por lo menos no chapo a nadie a no ser que me lo pida expresamente. Ahi estan los amigos, supongo.
Me he dado cuenta de que realmente solo tengo cuatro amigos...
Mentira, cinco.

Una de mis mejores amigas, vive a mas de cuatrocientos kilómetros de mi ciudad. La mejor y mas intima, la unica e inigualable mejor amiga, me la van ha arrebatar de mi lado dentro unos cuantos meses, reduciendo nuestro tiempo en gran cantidad. Otra, de mi clase, tambien la van ha separar de mi, pero su lejania, no me parece tan grave, vive a mi lado prácticamente. Uno de mis mejores amigos, vive en la otra punta de la ciudad. Le cuento la mayoria de mis depresiones por msn y si hace falta, se recorre toda la ciudad para venir a pasar la puta tarde conmigo, aunque termine emborrachandolo... El último y mas reciente, aunque no por ello menospreciado amigo, vive en un pueblo, y me gustaria que al igual que el anterior, pudieramos vernos mas a menudo. Pienso que es un chaval maduro y divertido.

Tengo estos tan poquisimos amigos. Bueno, los hay que tendrán doscientos amigos, y que tan solo diez le respaldarán como es debido, pero me siento muy afortunada de tener estos tan pocos y geniales amigos. Cada uno tiene su rollo, su estilo, sus ideales, su todo. Lo tienen todo y todos distintos. Eso me gusta. Cinco puntos de vistas totalmente distintos, que me hacen ver los fines de semana como algo muy valioso y cotizado.

El problema, gran y estupido problema, es que aun teniendo tan poco, puedo perder muchisimo.

En el momento en que las palabras se tuerzan todo puede empezar a ir mal.
Y tengo miedo.
Muchisimo.

Tal vez habré comentado esto un par de veces con mi amiga mas intima y llegamos a la conclusion de que la una sin la otra, no es gran cosa...
Pero no me convence. No se, a pesar de esas conversaciones profundas, embarazosas y sentimentales que tenemos, veo nuestra amistad como algo frágil, y al mismo tiempo imprescindible. Es extraño, y molesto, pero aun asi, tengo que ser cuidadosa con ella, y procurar no cagarla o dejarme la piel en sacarle una sonrisa; por que se lo merece joder. Y por que si no la veo descojonarse al menos un par de veces al dia, no duermo bien.


Mi otra amiga, que estando a los cuatrocientos kilómetros que está, me ha sabido apoyar en mucho. Muchisimo. No me ha visto la cara en mi vida, y sabe perfectamente como es mi corazon. Y lo terca que soy vaya. Y lo sensible que es ella. Sabe que se me ha ido la pinza infinidad de veces y no me reprimo a la hora de contarle cualquier cosa. Es unica, y lejana. Tranquila, el dia en que te coja, no te soltaré, lo juro.


Mi compañera de clase, se ha vuelto en poco tiempo alguien importante para mi. Estaba sola, hasta el dia en que ella me dejó ser su amiga y supongo que la amistad nos dura. Su madurez, me hace sentirme segura cuando hablo con ella y eso me resulta agradable. Ella tampoco tiene demasiados amigos, pero estoy segura de que es la chica mas alegre sobre la faz de la tierra.

Mi mejor amigo, ese ser que vive en la otra punta de la ciudad, es un viejo amigo. Y me odio a mi misma, por no haberlo conocido tan a fondo antes. Por que... Es la persona mas maravillosa del mundo y me la he perdido todo este tiempo. Llegó a decirme que me queria, y que queria estar conmigo por siempre, pero fui tonta, diciendole que su amistad me era suficiente. Y ahora ha cambiado, y ya no está tan a mi alcance. Pero no me importa... Creo. Ahora que nuestra amistad se ha estrechado, me doy cuenta de lo mucho que perdi al decir que no... Pero en fin, ahora es feliz... Vuelvo a suponer.


Y el ultimo personaje es el que conozco de hace menos tiempo, pero le he cogido un cariño tremendisimo, hasta el punto de que terminamos por amargarnos el uno al otro, contandonos todo tipo de rayaduras y paranoyas. Tambien ambos tenemos ganas de asesinarnos mutamente, y esperamos ansiosos a que llegue ese dia. Mientras tanto, compartimos las distintas tácticas para matar al otro y tal y cual... Resulta divertido hablarlo, pero sinceramente el hecho de que lo pase mal, me frustra y me deprime.




Son personas muy distintas y me pregunto qué pasaria si algun dia, tan solo una de ellas desapareciera de mi vida. No se, en verdad, por mucho que me lo pregunte, no quiero pensar en la respuesta, ya que prefiero no arriesgarme a encontrarla.
La amistad es lo mas valioso que tengo, y no es precisamente de lo que me sobra. La de veces que me he agobiado por el simple hecho de pensar: Mierda, le voy ha perder. LE VOY HA PERDER JODER. NO NO Y NO.
Y decaigo.

Y me frustro.
Y sufro.
Y me callo.

Por que pienso que ya la lié suficiente, como para encima, atormentar a la gente con mis problemas. Pese a que mi orgullo a veces me pueda y pese a que no soy buena animando ni ayudando a la gente, y aunque me cueste la vida, pretendo sacaros una sonrisa siempre, aunque en ocasiones termino metiendo la pata y bueno, y tal y cual, que no soy perfecta, pese a que vosotros lo seais pormi.


Pero bueno, como dice mi padre: Una amistad que se mantiene a pesar de las distancias, es un a verdadera amistad.

¿Serán cinco verdaderas amistades?
¿O me dejaré a alguno por el camino?


Respecto a esto ultimo, espero estar muy equivocada.

lunes, 27 de abril de 2009

30

Capitulo de una extraña vida

Solté mi bolso furiosa sobre el sofa, junto mi abrigo, para segundos despues caer yo, con los brazos cruzados sobre mi vientre.

¿Que le sucedia?¿Por que estaba tan... extraño? Ni que hubiera entrado la policia con un perro rastreador de droga, de esos. Bufé mirando fijamente el cenicero sobre la mesita que separaba la television del sofá, y no la aparté de ahi durante toda mi reflexion.
¿Cuernos? No, demasiado temprano para ponerlos.
Algo estaba claro, no habia ido a la dichosa clinica. ¿Por que me habia mentido?
Enfoqué de nuevo la vista, para salir de mi embobamiento y mirar a mis espaldas. Mucho estaba tardando Max en cambiarse. Me levanté y andé sigilosamente hasta la puerta de su temporal habitacion, queriendo escuchar algo... Pero no escuchaba nada identificable. Vi que la puerta no estaba encajada, y le di un pequeño empujón, para abrirla sin hacer el mas minimo ruido, y sin embargo, dejar una pequeña rendija, suficiente para echar un ojo a todo...

La intranquilidad, el malestar, la ansiedad, el desconsuelo, el ansia, la desesperación, la preocupación, la inquietud, la pena, el tormento, la tristeza, la tortura... Todo eso, fundido en una fria y solida cuchilla, me atravesó el pecho en cuanto mi crerebro transformó en informacion las imagenes que estaban teniendo lugar ante mis ojos.
Algo me decia "entra, quitale eso y matalo..." pero otra muy poderosa parte de mi cuerpo, me obligaba a qudarme helada, en el sitio, impotente e inútil... Pero jodida.
Nunca antes, mis ojos pudieron captar con tanta precision una escena tan horrible. Jamas. Y ojalá hubiera seguido asi durante muchisimo mas tiempo. O al menos, la imagen podia haber sido mas agradable.
Pero que digo.
Si hasta ver mutilar a un niño, seria mas agradable que aquello. La finisima y aun asi mortifera aguja, atravesando con indiferencia su piel fria y seca, viendo como tenia el vello de punta... Como se envaraban sus venas, contra su brazo, remarcandose de forma que parecian cobrar vida, gritandome que estaban siendo torturadas de un modo atroz, y al mismo tiempo, el diabólico contenido de la geringuilla disminuia, al igual que disminua el volumen de mi corazon, cada vez mas y mas debil... Dolido.
Gracias a dios no veia su rostro, estaba de espaldas a mi. Me retiré despacio, sin perder de vista aquella imagen. Mi zapato hizo un extraño y minusculo ruido, suficiente para hacer rebotar a Max en el sitio, oblignadolo a soltar un susurrante gemido.

Max: Joder.

Dijo con voz tambaleante. Por suerte no se imaginaba lo que habia originado ese sobresalto. Volvi a enfocar la vista en la rendija de la puerta y vi como con sus propios dedos se sacaba la aguja de la piel. Otra vez esa sensacion de ser yo misma la que tenia una aguja clavada en el brazo. Al parecer se le habia partido por la mitad, del susto y del movimiento brusco. Yo volvi a retroceder, dispuesta a escapar de aquella brutal vision. Caminé sigilosamente hasta el sillón, donde me tumbé a lo largo, de lado para no fastidiar nada mas importante, y apretando los dientes, aguantando las lagrimas. Imposible. Era demasiada presion para mi corazon.

Cerré los ojos y me puse a respirar hondo, controlando las convulsiones que las actales y esperadas lagrimas me producian.
Tenia unas ganas increibles de lanzarme por la ventana, no sin antes decirle cuatro cositas a Max, pero no serviria para nada. Mataria a mi hijo, mataria a Max, mataria tambien a mis padres y a mi primo Jesse... Pero ¿De que se extrañarian? Habia aguantado tantisimas puñaladas y golpes, que por que diera el paso final, no iba a cambiar mucho las cosas... O mas bien nada.

Max: Ya estoy :)

Reconozco que me sobresaltó su voz, pero no por ello me levanté o giré la cabeza. Fue el mismo el que se agachó frente a mi, contemplandome con preocupacion.

Max: ¿Que te pasa cielo...? ó-ò
Amy: Me habia despertado...- Comencé secandome los ojos.- ... Con ganas de todo. Con ganas de hacer paracaidismo si hacia falta, ¿sabias?
Max: ¿Quieres hacer paracaidismo? '-'
Amy: Ya no. Ahora solo quiero desaparecer.
Max: ¿Que dices, por que...? - Cogi aire y me senté en el sofá, recomponiendo mi faceta rabiosa y autodestructiva.
Amy: ¿A donde fuiste esta mañana?ò-ó
Max: A... A la clinica... o.o'
Amy: Max, ¿A donde fuiste esta mañana...? ù-ú
Max: ¿Te lo tengo que repetir?
Amy: Max, joder que no soy idiota. Se que no fuiste a la clinica esta mañana.
Max: ¿Y entonces para que me preguntas?
Amy: ¡Por que queria oirlo de ti, de tu boca!¡Queria que tu me lo dijeras, pero veo que hoy no te has levantado muy sincero! Ò-Ó
Max: ¡Pues no, lo siento!- Bien, habiamos avanzado.
Amy: ¿Y por que no fuiste? Y si encima no fuiste, ¿Por que demonios me mentiste? Con que me hubieras dicho, mejor voy el lunes, me bastaba.
Max: Por que...- Parecia que iba a dar una respuesta convincente pero antes de decir tres palabras se le apagó la voz.- ... Bah, olvidalo.
Amy: No, no lo voy a olvidar. Hicimos un trato.
Max: Perdona, pero eso no fue un trato. Mas que nada, por que la unica que dijo que si, fuiste tu, yo en ningun momento dije que fuera a ir a la cosa esa.
Amy: ¿Sabes de lo que te vas a olvidar tu?- Calló.- De esto.- Amenacé señalando mi vientre. Se llevó las manos a la cara, frotandosela con parsimonia.
Max: No fui, por que no quiero ir.- Espetó.- Al parecer soy el unico que realmente sabe que esos tratamientos no funcionan.
Amy: ¿Y tu que sabes, lo has probado?
Max: No, pero soy fisioterapeuta y se algo sobre rehabilitaciones, y creeme que ninguna funciona.
Amy: Pues no me da la gana de creerte. Asi que si tanto te importa tu trabajo, el bebe, tu hermano, tus amigos, yo y la madre que te parió, ya estas llamando a donde sea por que no pienso seguir con esto, si tu vas a seguir pinchandote la mierda esa.
Max: Ohg.

Concluyó alzando los brazos, aunque el izquierdo no le subió por encima del hombró, ya que rapidamente lo bajó. Se puso de espaldas a mi y con la otra mano en la nuca, miró al techo.
Me levanté del sofá y volvi a secarme las lagrimas.

Amy: He... Visto lo que haces...- Comencé susurrando.- ... Como lo haces. Y me duele mucho, ¿Sabes? - La mano que tan despreocupada apoyaba en su nuca, se fué deslizando, hasta volver a su sitio.- Me duele mas incluso que a ti, ver como... Haces eso.
Max: ¿Cuando coño lo has visto?- Preguntó con algo mas que severidad en la voz.
Amy: Ha... Hace unos minutos... Tardabas mucho y...
Max: No vuelvas a hacerlo, ¿Te enteras? - Asentí lentamente aunque no me vió.- Cuando... Este... Ocupado... Largo.
Amy: Lo siento...
Max: ¿Es que no te das cuenta? - Preguntó girandose hacia mi. La mirada le habia cambiado radicalmente.- Puede que me esté matando, pero ¡Joder, lo necesito! Ya has visto como me pongo sin ella, es... ¡Me es imposible ser persona!
Amy: ¿Y sin mi podrias ser persona, como tu dices? - Suspiró y agachó la vista.
Max: No compare...
Amy: ¿Acaso prefieres la droga esa a mi? Por que si es asi, mira, yo me largo, te dejo con tu mierda de adiccion, y ya nos buscaremos la vida cada uno por su lado, ¿No crees? Si, tu feliz, con la heroina, y yo feliz con mi hijo. Por supuesto, suena genial.
Max: Por supuesto que no suena genial... Puedo vivir sin la droga, por que se lo que es vivir sin ella, y no es tan malo... Pero ya es imposible volver al pasado.
Amy: Sin mi tambien podrias vivir... Has pasado mas tiempo sin mi, que sin la droga.
Max: Te equivocas, cuando te conoci, fué cuando comencé a vivir. u-u

Bien, hora de tragarme mis palabras. Aparté la vista y aspiré hondo aguantando las lagrimas de nuevo. No, no y no. Toda la pila de inconvenientes y represalias, que habia ido haciendo durante la conversacion, se habian desporonado de golpe. Pluf. Asi de simple. Volvi a sentarme en el sofá, aun con la mirada gacha.
Algo estaba claro. Que me queria. Queria al bebe. Y queria ser feliz.

Amy: ¿Por que no fuiste a la clinica entonces...? - Oir como suspiraba, y en dos pasos se sentó a mi lado, cruzando sus manos con lentitud.
Max: Por que no va ha servir para nada.
Amy: Si, si que va ha servir.- Argumenté.
Max: Me gastaré un dineral en algo que no funcionará, es una tont...
Amy: Mas dinero te gastarás si sigues comprando droga.
Max: Pero por lo menos, la droga me funcionará.
Amy: Conmigo no. Max, yo he dejado de beber y fumar por el bebe.
Max: ¿Fumabas? '-'
Amy: Hace mucho...- Confesé.
Max: Ah, con que has fumado siendo menor... Pues eso tambien es delito.
Amy: No me hables tu de delitos, por dios... ¬¬
Max: Ya, bueno.
Amy: Lo que te iba diciendo... Yo...- Noté un pequeño mareo, que me hizo cerrar la boca instantaneamente.
Max: ¿Estas bien? - Preguntó cogiendome la mano.
Amy: S... Si, ha sido un pequeño mareo...
Max: ¿Has comido algo...? Son ya las dos del mediodia... '-'
Amy: Si, comi... una ensaladilla, antes de venir.
Max: Dejame que te prepare algo.
Amy: Que no. Que me escuches.

Suspiró y se levantó, pero rapidamente le agarré del brazo y tiré de él hasta sentarlo. Me asusté muchisimo en cuanto soltó ese grito, tan lastimero. Lo solté rapidamente y se sentó por su propio pié, encogido.

Amy: Lo siento... O-O - Genial, habia sido el brazo malo.
Max: No... importa... xS
Amy: Lo siento, lo siento de verdad... Ha sido un accidente.
Max: Que no pasa nada joder.- Repitió con algo mas de severidad.- Joder... Voy a traerte algo de comer.

Finalizó levantandose de nuevo. Esta vez no lo detuve. La habia cagado. Habia pasado de ser la victima a ser la mala. Mierda. Una pregunta estupida se pasó por mi cabeza, suavizando aquel malestar "¿Habrian recogido el estropicio de la cocina?". Intenté sonreir inconscientemente, pero no me salió mas que una fea mueca. Me levanté y caminé con lentitud hacia la cocina. Quise sustituir ese sentimiento de culpa por uno de curiosidad, cosa que me entretuvo tanto, que hasta que no entré en la cocina, no me di cuenta de los sollozos que él mismo emitia. Sin dudarlo un segundo me acerqué a abrazarlo por la espalda, cosa que no se esperaba. Paró un segundo y despues noté como respiraba hondo, irguiendose de nuevo.

Amy: No llores... Siento haber sido tan estúpida.
Max: No... No es eso... Soy yo... Yo soy el idiota.- Era cierto.- Tenia que habertelo dicho desde un principio... Mira la que he armado por una mierda de estupidez.
Amy: Ya bueno... Pero eso tiene solucion, vas el lunes... De todas formar, si por dias...- Bromeé, queriendo sacarle una sonrisa. Aunque no vi si lo hice o no.
Max: No quiero ir...- Repitió por enésima vez. Suspiré y apreté mas fuerte mi mejilla contra su espalda.
Amy: ¿Por que...?
Max: Pues... Por que no.
Amy: Dame una respuesta coherente.
Max: Es la mas coherente que tengo.
Amy: Pues no me vale.

Espeté. Lo oi suspirar, y agarrarme las manos que se pegabana a su estomago. Las lazó un poco hasta su pecho, donde su corazon latia a toda prisa, sofocado, y haciendo que el mio tambien se acelerara. Lentamente le di un beso en la espalda, y luego volvi a apoyarme.

Amy: ¿Por que no quieres ir a la clinica?- Volvi a preguntar.
Max: Ay...- Suspiró sonoramente, mientras aspiraba sus propias lágrimas.- Tengo miedo.
Amy: ¿Miedo? - No me lo esperaba.- ¿Miedo de que?
Max: De todo.
Amy: Max, es una clinica, no un matadero...
Max: Me da lo mismo, no puedo evitarlo... Es como una carcel, lo sé, he buscado informacion...
Amy: Max, si existe, es por que sirve para algo...
Max: Si, para volverte mas majara de lo que ya estas.- Explicó girandose, sin salir de mi abrazo.
Amy: ¿Que pierdes intentandolo?
Max: Un dineral.
Amy: No mas de lo que te gastas en heroina.
Max: Si, pero mucho mas de lo que me gastaré en el bebe.
Amy: Te dije que te olvidaras de él, si esto no mejoraba.
Max: No puedes hacerme eso...

Susurró con incredulidad. Claro que no podia. Era incapaz de vivir sin él. Pero ahora tendria que actuar un poco.

Amy: Tu veras...

Fué lo unico que pude decir, mientras soltaba su cintura con lentitud, evitando su desesperante mirada.

Max: No me hagas eso, por lo que mas quieras...- Gimoteó, agarrandome por los hombros. "Callate, callate ya.." Suplicaba en mi interior.- Te necesito... ¡Os necesito, Amy...! - Gritó zarandeandome, sin poder evitar que se le resquebrajara la voz.- ¿No lo entiendes? Os necesito a ti, al bebe y...
Amy: ¿Y a tu hermano...? - Terminé la frase, viendo que el no podia hacerlo.
Max: Si... Mi hermano...- Murmuró.- Claro...
Amy: Pues tu mismo lo has dicho, nos necesitas a mi, al bebe y a Matt. Con lo cual, la droga no te sirve para nada. Y como tu solo no vas a poder hacer nada, pues vas a llamar a la clinica esa, y vas a dejar que te traten. Recuerda, ¿Que pierdes? ¿Dinero? Mejor perder el dinero, que a las personas que te quieren, ¿no?

611

Ahora escribo en un cuaderno muy pequeñito todas las cosas que quiero ordenar en mis pensamientos. Lo llevo siempre encima, aunque much...